Solo, sin tu cariño, voy caminando, voy caminando, y no sé qué hacer ni el cielo me contesta cuando pregunto por ti, mujer (segunda parte)

Views: 808

Como ya decíamos esta gran canción fue compuesta por Juan Záizar, un músico tamazulense que junto a su hermano David, marcó la cultura mexicana. Así es que recuerdo que hace unos cinco años con la intención de celebrar las aportaciones que hizo esta familia a la música, el Ayuntamiento de Tamazula de Gordiano organizó el Festival de Canto y Tradiciones Hermanos Záizar. En este evento se presentaron más de diez agrupaciones e intérpretes jaliscienses para celebrar el legado de los autores de Cielo Rojo  y No tiene la culpa el indio. Todo se llevó a cabo en la plaza principal de Tamazula de Gordiano. En algún momento se hizo presente Arturo Záizar con el Mariachi Real de Oro demostrando que la sangre talentosa de su familia trasciende generaciones. 

Con un estilo vocal similar al de David Záizar, considerado el Rey del falsete en México, Arturo se ganó los aplausos de los asistentes al interpretar los clásicos de la música vernácula compuestos por los hermanos originarios de Tamazula. Así es que el sobrino de los festejados se dio tiempo para contar anécdotas sobre el nacimiento de las obras maestras de Juan y David, por ejemplo, sobre Cruz de Olvido, reveló que Juan Záizar se inspiró al ver un Cristo mutilado. También vale la pena recordar que antes de cantar la emblemática Cielo Rojo, compartió cómo Juan Záizar había escrito una canción previa con el mismo nombre, la cual al obsequiarla a la cantante Amalia Mendoza la compañía disquera le cambió el título, por lo que el tamazulense no quiso sacarse una espinita y creó un nuevo Cielo Rojo. En ese mismo evento se navegó por diversos estilos musicales, una tarde muy lluviosa vio desfilar a ChilakilBrass Band con sus instrumentos de metal con los que interpretaron desde canciones folklóricas mexicanas, pasando por Bohemian Rhapsody de la banda de rock inglesa Queen, hasta soundtracks de películas famosas. 

Vale la pena rescatar lo que señalaban los organizadores, que aun cuando el evento ya tiene un lustro, es una realidad que hoy en día continúa vigente y hace falta la promoción y el apoyo para este tipo de eventos. Decían que la intención es rescatar la identidad y tradición de nuestro estado y al mismo tiempo involucramos a las nuevas generaciones para que se sientan orgullosas del lugar en el que han nacido y ahora crecen. Con esto buscamos que la música y otras artes se retomen de manera cotidiana e impulsen el desarrollo intelectual, emocional y espiritual, cualidades indispensables para contrarrestar la violencia, la migración.

Ahora bien, hay que recopilar, los Hermanos Záizar hicieron música desde que eran niños, cuando formaban parte del coro de la iglesia donde oficiaba misa su hermano Antonio. En ese periodo desarrollaron técnica vocal e interpretación, factores que más tarde les abrieron las puertas de la radio mexicana.  Después, los hermanos emigraron a la Ciudad de México, donde alcanzaron fama y popularidad gracias a sus canciones. Sus temas fueron interpretados por las grandes figuras de la música mexicana: Jorge Negrete, Pedro Infante, Javier Solís y Miguel Aceves Mejía. Por otra parte, si pensamos en el significado de un cielo rojo nos podría caer una lluvia de ideas que inclusive podrían comenzar por el hecho de que en las etapas precientíficas la presencia del rojo en el cielo no anunciaba nada bueno, tal como una superstición al estilo de El Señor de los Anillos cuando Légolas dijo aquello de: el sol se alza rojo, se ha vertido sangre de noche. Esta semana los tonos cálidos colorean los amaneceres en Galicia. Sin embargo, gracias a la ciencia estamos claros que ese hermoso espectáculo solo anuncia determinadas condiciones atmosféricas. Como nos comparte formalmente el meteorólogo Juan Taboada:   La humedad propició la formación de cirros y cirrostratos, formadas por cristales de hielo que interaccionan con la luz. Cuando el sol está muy bajo ilumina estas nubes desde abajo y les da ese tono rojizo. Entonces podríamos seguir pensando que los colores del cielo son el resultado de una mezcla entre la composición de la luz, la atmósfera y nuestra fisiología. Así es que el cielo se pone rojo porque al atardecer o amanecer los rayos solares tienen que atravesar una parte de la atmósfera mayor y pierden el azul. Lo que llega a las nubes altas son los colores rojos y esos son los que se reflejan a nuestro ojo, como bien explica Juan Taboada. 

Veamos el contexto en el que se desarrolla la historia: El se encuentra caminando solo sin el cariño de su antiguo amor, es posible que tras una ruptura amorosa. El  protagonista parece indeciso, acostumbrado a su pareja; ahora no sabe qué hacer. Ante la falta de respuestas voltea al cielo en busca de una solución que no llega. Inclusive, el que se haga referencia al cielo puede tener una connotación divina. Aun así parece desilusionarse acerca de su fe, esto es porque el cielo no le contesta ante la pregunta de cómo se encuentra quien fue su pareja: Solo sin tu cariño, voy caminando, voy caminando. Y no sé que hacer. Ni el cielo me contesta, cuando pregunto por ti, mi bien. Enseguida señala que no ha podido olvidar desde la noche en que lo perdió. Aquí podría haber dos interpretaciones obvias, a saber, la primera tiene que ver con una ruptura amorosa y la segunda abre la posibilidad de la muerte de la pareja. Claro que al seguir adelante la canción se elimina la segunda posibilidad: No he podido olvidarte desde la noche. Desde la noche en que te perdí. Sombras de duda y celos. Solo me envuelven pensando en ti. Los celos no son posibles si su pareja ha muerto, así que se trata de una ruptura amorosa. Al inicio de la estrofa menciona que su separación fue en una noche por lo que se podría inferir y crear una inmensidad de versiones de qué fue lo que en realidad ocurrió aquella noche. Por otra parte, en el coro, el narrador da rienda suelta a sus deseos y anhelos, cuenta qué haría si se encontrara de nuevo con su pareja. Decide emprender una búsqueda, una vez que la halle le pedirá que vuelvan a comenzar su relación. 

Como ocurre en muchas de las baladas románticas, se presenta de nuevo un elemento de dependencia amorosa, así que el protagonista le invitará a que juntos olviden el pasado y comiencen a escribir nuevamente su historia: Deja que yo te busqué y si te encuentro. Y si te encuentro, vuelve otra vez. Olvida lo pasado, ya no te acuerdes de aquel ayer. Olvida lo pasado, ya no te acuerdes de aquel ayer. Por ahí puede surgir la pregunta que dejamos acá abierta: ¿Por qué el narrador se encuentra tan interesado en que se olvide lo ocurrido? Continuando con la historia, nos encontramos con un sueño que tiene que ver con una reconciliación dejando todos los malentendidos atrás, se dirigirán muy juntos a un cielo azul. Sin embargo, cuando despierta se percata de que todo fue un sueño y el cielo en lugar de ser de color azul es rojo ya que le falta el amor de su pareja. Tal vez se hacía una referencia metafórica entre el paraíso y el infierno. Inclusive, si se mira hacia la psicología del color se podría hablar que se trata de una relación entre la paz, anhelo y tranquilidad contra la negación, violencia y desesperación: Mientras yo estoy dormido, sueño que vamos. Los dos muy juntos a un cielo azul. Pero cuando despierto, mi cielo es rojo, me faltas tú. 

Hay una cuarta estrofa donde se resuelven muchas de las dudas planteadas en toda la canción. En el primer verso de ésta, se confiesa culpable de la triste separación. Le pide a su antiguo amor que perdone y que vuelva a mirar como antes lo hacía, que vuelva a querer y que retomen su relación. El juego sonoro que se realiza en esta estrofa con la palabra vuelve transmite la desesperación. Y aunque yo sea culpable de aquella triste. De aquella triste separación. Vuelve, por Dios, tus ojos. Vuelve a quererme, vuelve, mi amor. Historias como Cielo Rojo están presentes todavía en la sociedad. Para Laura Záizar, hija de Juan, es importante que las nuevas generaciones conozcan dicho género, desde casa y desde las escuelas: pero no sólo las producciones sonoras, sino también el folclore y las tradiciones, todo ello debe estar presente en la educación (…) no perder parte de nuestro sentido de identidad. (…) la música tradicional mexicana es la que nos identifica, es un estandarte que nos representa ante el mundo.  Para ella no hay mayor orgullo que ser mexicana, pero es una pena que en mí México no haya el incentivo para apoyar este tipo de música.