TAKOTSUBO 6 de Febrero, 2026 (5 de la tarde con 18 minutos)

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Él es…

…La prueba de que fuiste capaz de darlo todo, porque el valor de haber amado, siempre permanecerá contigo. 

…La prueba de que los vacíos del alma sí existen y no hay tiempo, palabras, situaciones ni emociones que logren llenarlo. 

…La prueba de que a veces el silencio suele ser el mejor aliado, ese bálsamo, que te ayuda a escucharte a tí mismo y mimarte, porque en esos momentos nadie lo hará mejor que tú mismo. 

…La prueba del amor propio, porque te eliges, porque reconoces quién fuiste y en quién te has convertido al quedarte indefenso, sin escudos.

…La prueba de que todo está hecho para romperse, ya que es ahí donde se abre un agujero para la luz y el aprendizaje. 

…La prueba de que, sólo si te caes en caída libre, te las ingeniarás para aprender a volar. 

…La prueba de que no nada más las lágrimas sino también la contención de ellas, son palabras de dolor que no podemos pronunciar. 

…La prueba de que hay ausencias que nos hacen sentir que el mundo parece despoblado, sumergido en una pandemia que no tiene fin.

…La prueba de que la soledad que ocasiona, no significa no tener personas alrededor que acompañan, es el sentirse solo aún estando acompañado. 

…La prueba de que el sentirse seguro fue parte de un cuento de hadas, mientras duró, porque cuando este acaba,  la vulnerabilidad se torna permanente, y muchas veces nos abraza para siempre. 

…La prueba física de que hay amores que no sólo se quedan en conceptos abstractos, son la fuerza superior que reside en nuestras fibras y latidos. 

…La prueba de que él a veces se convierte en el eco metafísico de un grito silencioso del alma devastada que no encuentra consuelo. 

…La prueba de que no sólo el alma sufre y se encuentra perdida, es el cuerpo que deambula sin brújula buscando lo que sabe que no encontrará nunca más. 

…La prueba de que el dolor  no significa partirte en mil pedazos, sino más bien es el suspiro que se queda atrapado en tu pecho. 

…La prueba de que no todo es estrés, a veces es simplemente el peso de los recuerdos que quedan y no saben ni tienen donde aterrizar. 

…La prueba de que el momento puede ser tan impactante que es capaz de poner de cabeza el sistema inmunológico y no hay vitaminas, minerales, antioxidantes y aminoácidos que lo puedan enderezar. 

…La prueba de que él, es el lenguaje que usa el cuerpo, cuando las palabras no alcanzan para  ese instante vivido y nunca esperado. 

…La prueba de que eres capaz de olvidar por un momento tu propia arquitectura y sientes que flotas, que nada te sostiene. 

…La prueba de que no hay medicina que lo cure, sino tan solo un abrazo que es imposible que recibas. 

…La prueba de ser como el tributo físico a un sentimiento tan completo y hermoso, que fue sin duda nuestro cimiento y se convierte en  nuestro legado. 

…La prueba de que no somos máquinas, como a veces pensamos, sino un pozo invisible sin fin, lleno de historias vivas. 

Y otras veces es…

…La prueba de que tiene una memoria envidiable y mágica como contenedor de emociones, pero también una capacidad infinita para sanarlas. 

…La prueba de que a pesar de estar débil en un momento, esta diseñado de manera tan perfecta para poder recuperar su ritmo natural. 

…La prueba de que las inmensas y crueles grietas que nos produce son los orificios por donde volverá la paz. 

…La prueba de que sanar no es olvidar, es desaprender para aprender a caminar con un latido distinto. 

…La prueba de que el tiempo no cura nada, simplemente nos da ese espacio para jugar a seguir viviendo y continuar a pesar de todo. 

… La prueba de que el día que logremos recordar, sin sentir una opresión en el pecho, ese día habremos logrado la victoria. 

…La prueba de que simplemente se aturdió, pero no se apagó, se desubicó, pero no se perdió, ya que tiene muchos momentos más por los cuales bombear. 

…La prueba de que él siempre va saber como volver a casa, aunque por un instante que a veces parece eterno, la oscuridad cubra el camino. 

…La prueba fiel de que él siempre va tener razones que la razón  nunca podrá entender, porque escapan al raciocinio humano. 

…La prueba de que el amor real y verdadero tiene un peso real sobre cada hueso, músculo y órgano del cuerpo humano. 

…La prueba de que un suspiro vestido de reo, es el único latido que el cuerpo es capaz de ofrecer en ese momento. 

…La prueba de que él se aturde, porque el momento de la pérdida fue tan rápida que su propia capacidad de sentir. 

…La prueba de que perder la raíz te deja sin piso, sin brújula, sin la capacidad de discernir sobre posibles caminos. 

…La prueba de que nunca estuviste preparado en  tu vida para el eco de un adiós, porque siempre viviste pensando que no se daría porque aún eres muy joven. 

…La prueba de que en realidad no está roto, simplemente en menos de un segundo, de pronto, se quedó sin aire pero sigue emanando el tan indispensable bum, bum, bum, bum para recordar que aún tenemos vida. 

Él, es el síndrome del corazón roto, mas conocido como Takotsubo, que es el nombre médico, para un alma que se le hace muy difícil sostener tanta ausencia. 

–Escrito por una huérfana de padre–