Tálamo

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La de la falda de piedra  mandó barrer

los corazones yacientes a sus pies,

decidió conservar los de su pecho

para adorarlos, que renazcan.

También en el oscuro mito

se separan los bandos: los que ganan

perennemente la flor y el canto.

En el piso, los despojos de estrellas,

los hermanos.

Jamás cantaría mi ave un trino más claro

que aquél del día que profirió tu mano.

adentraste tus dedos en el blando páramo

y  alzaste la gema, roja, preciosa.

Fue  morir sin haberlo previsto,

amar sin saber amar, rechazo.

Arrojado al fango de la decrepitud,

inservible, contrariado, el mío.

Víscera de los siglos que he suplicado,

Despojo del ahora, alumbramiento de dolor.

Devuélveme mi corazón o dime

dónde ir a levantarlo.