TELÓN ABIERTO
Sé que has aparecido de la nada, y que jamás huirás de mis heridas, esas heridas que no te asustan, porque tú llevas las tuyas bien grabadas en el alma.
Sé que contigo puedo sentarme con las piernas cruzadas, con las piernas abiertas, con las piernas en posición de yoga o colgadas de la cabeza, pero sentarme y eso me basta, porque sé que jamás vas a huir de mi lado.
Sé que cuando me ves destruida, no te importan las razones, simplemente te arremangas y te dispones a sacarme de aquél mal día con ese abrazo y palabras, ese abrazo y esas palabras hechas únicamente para mi talla.
Sé que tienes esa capacidad única de desvestirme sin despojarme de mis trapos, desvestirme arrancándome del alma las desilusiones y llenándola de un sinfín de ilusiones.
Sé que no te sientes incómodo de verme con la cara lavada y arrugada envuelta en miles de preocupaciones.
Sé que mis estrías o mis kilos de más no te avergüenzan, las y los tomas con cariño, contribuyendo siempre un poco más para que aumenten, gracias a los antojos que siempre me satisfaces sin excusas baratas.
Sé que mis días de no querer hacer nada, ni siquiera pararme de la cama no te incomodan, siempre te las ingenias para llegar con una caricia, un detalle, un te quiero simplemente.
Sé que sabes distinguir y respetas aquellos momentos, donde la soledad es mi mejor compañera y le debo tiempo y dedicación, y donde la vida me duele tanto y los recuerdos de aquellas pérdidas mortales me calan los huesos.
Sé que te puedo decir cualquier cosa, de la forma y fondo que sea, confiarte mi más oscuro secreto, el cual, se quedará bajo tierra para siempre.
Sé que cuando me cruzo con un niño o niña en la calle, te harás a un lado, me esperarás con calma, así tengamos prisa y disfrutarás de verme feliz jugando con él o ella, sabiendo que no los conozco y que probablemente nunca más los volveré a ver.
Sé que cuando me encuentre con un perro abandonado y herido o un gato perdido y desamparado, recién separado de su madre, pararás el auto o pondrás freno a tus pies, para que yo tome aquél cuadrúpedo indefenso y le dé cobijo, junto a tu apoyo y cuidado.
Sé que cuando llegue la fría y nublada noche, mis temores se habrán ido, porque me besarás la frente, y harás sentir nuestro presente, que hace que mi tormentoso pasado se vuelva ausente.
Sé que puedo salir cualquier mañana, tarde o noche sin tu mano, y perderme de tu vista, y si se hace tarde o la batería del móvil se acaba, saldrás a buscarme sin celos y sin dudas, simplemente preocupado por la posibilidad de haberme perdido para siempre.
Sé que los días donde parezco un Guacamayo, donde las palabras van más rápido que mis pensamientos y no paro de hablar, tu mirada de ternura y tu respetuoso silencio, valdrán más que mil palabras.
Sé que entiendes y aceptas mi forma de ser, de dónde vengo, quién he sido y quién quiero ser, porque sabes que mis mañanas no siempre son ni serán fáciles, porque el dolor acumulado, siempre deja cicatrices.
Sé que mi risa de la nada, en medio de un sepulcral silencio, te encanta, porque te recuerda a lo que siempre te digo, la risa es el remedio para todo, hasta para evitar una muerte y salvar varias vidas.
Sé que puedo sentarme sobre tus piernas, cuando ellas tiemblan por el peso de un día de mucho trabajo, pero sostendrán mi cuerpo emocionado de verte, para buscar el mejor descanso.
Sé que sabes que el amor de mi vida, nunca serás tú. El amor de mi vida es aquél hombre que me dió lo mejor de mi, mi vida misma, junto a ella, mi madre, hombre y mujer que amas de la misma manera que lo haces conmigo, con respeto y entrega.
Sé que puedo cerrar mis ojos sin temor a que cuando los abra no estarás ahí. El saber que eres lo primero que veo al lado mío, me da fortaleza y plena esperanza que pase lo que pase, siempre vamos a estar bien, nosotros y los nuestros.
No me buscaste, no me perseguiste, no paralizaste tu vida esperando que algún día llegue.
No te busqué, no te perseguí, no paralicé mi vida esperando que algún día llegues.
Simplemente, le pedimos a la vida, un cómplice.

