TENEMOS EL CLIMA QUE MERECEMOS

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Las grandes corporaciones y las familias con más dinero en el mundo son quienes más contribuyen al cambio climático a través de la sobre explotación de los recursos, la alimentación basada en carne y sus patrones de consumo en general; sin embargo, paradójicamente, es la población más pobre y en condiciones de mayor vulnerabilidad quien más padece los efectos de habitar un planeta contaminado.

Hay una coloquial frase que dice que la gente” tiene los gobiernos que merecen”, en el tema ambiental podría decirse que tenemos el “clima que merecemos” no en vano deja de sorprender lo que estamos viviendo. La frecuencia y virulencia de los extremos climáticos, la recurrente (casi normalización) de las salidas de rango de patrones de temperatura y lluvias en varias regiones del planeta, está afectando al corazón de occidente y a China, a los principales países responsables de haber producido el cambio climático en el que estamos inmersos.

Los estragos del cambio climático provocado por el sobre consumo son ya una realidad a través de la escasez de agua, los incendios forestales, las inundaciones, la pobreza alimentaria, la pérdida de biodiversidad que vive hoy el planeta.

En todo el planeta, estos sucesos están devastado bosques, cultivos, pueblos, ciudades y regiones de las naciones más ricas del mundo, cuya prosperidad, – señalaba con acierto días atrás The New York Times – ha sido posible gracias a más de un siglo de quema de carbón, petróleo y gas, actividades que llevaron gases de efecto invernadero a la atmósfera y que están calentando el planeta.

No estamos preparados, estas últimas semanas, y las que quedan por venir, nos devuelven cual espejo una realidad largamente explicada y expuesta por diferentes medios y personas. No estamos preparados para vivir bajo un clima extremo. Nuestra geografía, nuestros ecosistemas y nuestras ciudades son impactadas de manera diferente ante los nuevos parámetros climáticos. No estamos preparados para el nuevo clima y, vista la lentitud de las reformas y las últimas decisiones políticas en México, tampoco la clase política está preparada para frenar el cambio climático.

Estas catástrofes están afectando a los derechos de las personas, empezando por el derecho a la vida, pero amenazan gravemente las viviendas, la asistencia sanitaria, la alimentación o el medio de vida de la gente. Cualquier fallo a la hora de proteger a las personas de los efectos de la emergencia climática es un fallo en la protección de los derechos humanos. Esta es una de las razones por las que se necesita una acción climática urgente: proteger a las personas de este tipo de fenómenos extremos, que amenazan el derecho a la vida, a la salud y a una vida digna.

De manera especial, hemos visto que la crisis climática está golpeando México y nuestro continente americano con toda su fuerza. Nadie puede considerarse a salvo. Los actuales acontecimientos catastróficos deben ser la última y definitiva llamada de atención para los responsables políticos tanto de Estados Unidos como de los demás países del continente. Es hora de tomar medidas inmediatas y verdaderamente ambiciosas para proteger a las personas, el clima y la naturaleza.