THE HIDDEN LORD

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Tú sabrás que siempre busco la paz mental, pero también sabes que cuando tú llegas, me empotras y me desorbitas, y en ese instante, se me va al carajo la puta bella paz completa.

Tú sabrás que por más sed que tenga, prefiero ya no volver a beber del vaso equivocado.

Tú sabrás que para mí la manipulación es cuando me culpan de mi reacción ante cualquier falta de respeto, por más mínima que ésta sea.

¡Tú sabrás que siempre para evitar que me dejen en visto, nunca le escribo a quien no le importo y así pongo punto a parte y listo!

Tú sabrás que pienso que la infelicidad, a veces es conformarse con cualquier cosa o persona con tal de tener algo y no quedarse sola.

Tú sabrás que en la vida a veces somos el juguete roto, y otras, seremos la niña o niño mimado que lo rompe.

Tú sabrás que cuando me preguntan si pasé la página, yo siempre respondo: Ya guardé el libro en el baúl de mis recuerdos.

Tú sabrás que para mí siempre será más divertido ser un Lego que una Barbie, porque sé reconstruirme de múltiples formas, pero vivir de puntitas aun estando sin zapatos nunca será lo mío.

Tú sabrás que la altura de las circunstancias mide lo mismo que yo, pero a veces me distraigo y me pierdo en la tierra del olvido.

Tú sabrás que ahora, me escojo a mí misma todos los días, y estoy loca, sí, loca, porque en mi locura está mi felicidad y sólo la conoce quien la padece.

Tú sabrás que el cuerpo hace lo que le place, siempre se mueve por placer y no piensa en las consecuencias, yo, no soy el cuerpo, yo siempre seré la mente.

Tú sabrás que yo no soy ladrona de afectos ajenos, voy de frente, desde la más profunda y absoluta desnudez del alma.

Tú sabrás que yo opto por amar o por no hacerlo, por morder o por besar, por juntar o por distanciar, para construir algo o dejar que se caiga.

Tú sabrás que yo no vivo buscando que me entiendas, que me mires, que te preocupes o me jales las riendas, yo simplemente vivo para ser libre, para amarte, pero libre, sin grilletes ni ataduras, siéndote fiel hasta después de nuestra muerte.

Tú sabrás que el tiempo para mí es sagrado y te pido que no me lo robes, y estoy segura de que tu tiempo conmigo, lo vas a poner a plazo fijo.

Tú sabrás que las buenas noches me agradan, pero con los hasta mañana, me quedo para siempre.

Tú sabrás que cuando alguien que quiero desaparece, mi mundo no se detiene, sigue, con el dolor de su ausencia, pero sigue, nunca se detiene, porque no soy mujer de rutinas, los cambios, aunque a veces duelan, siempre me cargan la adrenalina.

Tú sabrás que cuando estoy triste, no me duelen las otras risas, porque la alegría ajena no me quema el alma, me la engrandece.

Tú sabrás que la famosa frase: El tiempo lo cura todo, para mí no existe, el tiempo no cura nada, soy yo la que me convierto en médico y me tengo que curar sola, no me gusta responsabilizar al tiempo, del remedio que yo cargo en mis manos.

Tú sabrás que no quiero parar el tiempo, menos correr atrás con un hacha, el tiempo se va constantemente, depende de mí si me monto en él o lo doy por perdido.

Tú sabrás que cuando a alguien cercano se le acaba la vida, no me arrepiento de los instantes que resté valor, porque esos instantes no existen, ya que intento valorar a los que quiero permanentemente, no lo dejo para un mañana o un tal vez.

Tú sabrás que lo difícil, trato usualmente de convertirlo en fácil, porque lo fácil fluye, vibra alto como una soprano con su canto.

Tú sabrás que siempre estás a mi lado, cuando río, cuando maldigo, cuando respiro, cuando se me pincha la rueda, o se acaba la fiesta y nadie más queda.

Tú sabrás que sigo poniendo a la gente en un pedestal, a pesar de que, cuando se caen, la que se rompe, siempre soy yo.

Tú sabrás que a veces, para mí, no hay peor ausencia, que aquella que constantemente te honra con su miserable presencia.

Tú sabrás que todo el mundo va a lo suyo, pero yo, voy siempre a lo mío, si intento ser un borrego que sigue al rebaño, casi siempre me termina haciendo daño.

Tú sabrás que pienso que todo dolor deja secuelas, risas apagadas, noches de insomnio, sombras que nos persiguen, pero nunca superan el dolor que a uno le produce la guerra si ha sido afectado por ella.

Tú sabrás que para mí es más fácil dormir por las noches, porque acepto todos los lados de mí misma.

Tú sabrás, que los huracanes en la vida existen para que el mundo espere tu regreso, ya no siendo el mismo y para que no te equivoques dos veces en el mismo sitio.

Tú sabrás, que siempre vuelvo a la vida sin pensarlo dos veces, no me gusta abrazar mil excusas de perdedora de todo y ganadora de nada.

Tú sabrás que mis errores no me condenan, por más que me han llevado a la derrota una y mil veces.

Tú sabrás que yo no abandono la vida, porque es en ella donde suceden cosas inimaginables cuando menos lo espero.

Tú sabrás que me encantan las gotas que colman los vasos, es ahí donde inevitablemente se producen los grandes y cruciales cambios.

Tú sabrás que para mí no ama quien vuelve. Vuelve quien se arrepiente, quien en el otro camino no encontró a nadie y por eso regresa. Porque quien ama, siempre se queda.

Tú sabrás que yo no soy una mujer de dogmas, esto es lo correcto y esto no lo es, ¿según quién? ¿La sociedad? Nuestra vida es el camino que desdibuja nuestros actos de sometimiento o de rebeldía.

Tú sabrás que muchas veces me han querido ver vencida, rendida y de rodillas. Pero yo soy mujer de cien batallas, a veces lúcida, otras veces poco entera, pero que no tiene freno en la carretera.

Tú sabrás que no soy yo la que siempre llega tarde, son ellos que llegan demasiado temprano para criticarme y no evitar observarme, porque mi vida siempre la ven más interesante.

Tú sabrás que yo detengo el tiempo, cuando escribo y no me importa quién lo lea, porque no lo escribo para nadie, lo escribo porque me provoca expulsar mis sentimientos y no ser presa más de ellos.

Tú sabrás como siempre quedarte y llegar a tiempo, para que nuestro amor no sea un pasatiempo y nuestro peor tormento.

Tú sabrás que hoy te escribo, porque, hoy, no tengo otra manera de besarte y tú de admirarme.

–A ti, el amor de mi vida, el aún invisible–