Título

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La conocí con el maquillaje de tres días

sin dormir,

sucia, pero oliendo rico

con sus pantalones amarillos llenos de bolsillo,

broches y cierres

su rostro de callejera que sonríe seria me cautivó

Pronto la lleve a mi redil

llevaba en su cuerpo siempre,

todas las drogas

y yo las probé todas,

incluído ese cuerpo blanco nieve de ojos azules

pero que solo toqué y contemplé,

como en el Ángel Azul,

ella era Marlene Dietrich

la amistad fundaba la magia segundo a segundo

nunca nos aburríamos

era sacada de un cuadro de Botticelli

y nos enamoramos con esos kilométricos silencios

era mi esclava, me consentía

Luego la decadencia empezó a tomar cuerpo

embrujado, hechizado, delinquí,

contentarla era cada vez más difícil

Una sonrisa suya

me calaba el alma

y su llanto y su corazón,

eran de hombre

Siempre su vestimenta fue un escándalo

los escotes, las micro faldas,

y los peinados que nunca repitió

Era una inteligencia

llegó un momento en que casi era como ella,

y como en una opereta de mal gusto

empecé a coleccionar sus traiciones

Intenté dejarla muchas veces

y

no pude,

me quitó todo,

la ruina se hizo realidad como en un melodrama

con atracción mortal, desquiciante,

hasta que armado de valor

la maté,

aunque sigue por ahí,

me cuentan.