TOLUCA: NO ESPERES RESPUESTAS, HAZ LAS PREGUNTAS

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Trece preguntas para conversar, decidir y participar en el futuro de nuestra ciudad.

Vienen a mi memoria aquellos tiempos con aroma de puros, cigarrillos y café. En torno a una taza, en El Impala, el Hotel San Carlos o el Gran Hotel, solían reunirse personajes toluqueños, en su mayoría elegantemente trajeados, para conversar sobre los acontecimientos de cada día y sobre el futuro de la pujante capital del Estado de México.

Los tiempos han cambiado, pero las conversaciones y las preocupaciones sobre nuestra ciudad siguen ocupando una parte importante de nuestra vida cotidiana. Solo han cambiado los escenarios: ahora las reuniones ocurren en el Sanborn’s de Colón, en los Bisquets de Obregón de La Violeta, en algún Toks o Starbucks y, por supuesto, en las redes sociales, particularmente en WhatsApp.

La conversación pública ya no pertenece exclusivamente a los cafés ni a los salones donde se reunían los citadinos. Hoy puede surgir en una mesa familiar, en una reunión vecinal, en el transporte público, en una oficina o en un grupo de WhatsApp. Esa posibilidad abre una oportunidad: hablar de Toluca con mayor libertad, escuchar distintas voces y convertir las preocupaciones cotidianas en exigencias ciudadanas.

Por ello, me he dado a la tarea de proponer a mis paisanos trece preguntas abiertas. No buscan orientar el voto hacia una persona o un partido específico. Buscan algo más elemental y, al mismo tiempo, más exigente: que la ciudadanía reflexione sobre el futuro de Toluca y sobre la responsabilidad que cada persona tiene en la construcción de la ciudad que desea.

Estas preguntas pueden comentarse en los cafés, durante las sobremesas, en las reuniones familiares, en las colonias y en las redes sociales:

  1. ¿Qué significa para nosotros rescatar integralmente a Toluca? ¿Mejorar sus calles, recuperar la seguridad, cuidar el agua, fortalecer los servicios públicos o transformar todo al mismo tiempo?
  2. ¿Cuál es hoy el problema más urgente de nuestra ciudad y qué debería atenderse durante los primeros cien días de gobierno?
  3. ¿Qué tipo de ciudad queremos legar a nuestros hijos? ¿Una Toluca que solo reaccione ante las crisis o una ciudad capaz de planear su futuro con visión de largo plazo?
  4. ¿Qué responsabilidad corresponde a los gobiernos y cuál debemos asumir los ciudadanos para mejorar la vida cotidiana en Toluca?
  5. ¿Estamos dispuestos a informarnos sobre las propuestas, comparar trayectorias y resultados, y votar con criterio, aunque eso implique cuestionar nuestras costumbres políticas?
  6. ¿Cómo podemos exigir que cada promesa de campaña tenga metas verificables, presupuesto, plazos y responsables claramente identificados?
  7. ¿Qué tendría que cambiar para que caminar por nuestras calles, utilizar el transporte público o acudir a un parque vuelva a ser una experiencia segura y digna?
  8. ¿Cómo debe atender Toluca sus problemas de agua, basura, contaminación, movilidad y deterioro urbano antes de que se vuelvan todavía más costosos y difíciles de resolver?
  9. ¿Qué papel deben desempeñar las colonias, barrios, delegaciones, comerciantes, estudiantes, empresarios y organizaciones vecinales en las decisiones de la ciudad?
  10. ¿Qué señales nos permitirían distinguir entre una propuesta seria para Toluca y una promesa diseñada únicamente para ganar votos?
  11. ¿Qué información necesitamos conocer sobre el presupuesto municipal para saber si las prioridades del gobierno coinciden con las necesidades de la población?
  12. ¿Qué consecuencias tendría para Toluca que la ciudadanía se abstuviera, dejara que otros decidieran por ella y después no pudiera reclamar el rumbo de la ciudad?
  13. Cuando llegue el momento de votar, ¿qué compromiso concreto estamos dispuestos a asumir para participar no solo en la elección, sino también en la vigilancia y evaluación del gobierno?

El rescate integral de nuestra querida Toluca no comienza el día en que una autoridad toma posesión. Comienza mucho antes: cuando la ciudadanía conversa, se informa, compara, cuestiona y participa.

Votar es el primer paso, pero no el último. El voto adquiere verdadera fuerza cuando se convierte en un mandato exigible; cuando la sociedad da seguimiento a las promesas, vigila el uso de los recursos públicos y evalúa los resultados del gobierno.

Toluca no necesita únicamente más discursos. Necesita ciudadanos dispuestos a preguntar, escuchar, decidir y participar.

Porque una ciudad que deja de preguntar también corre el riesgo de dejar de exigir.

Y una ciudadanía que deja de exigir termina dejando que otros decidan por ella.