Transformar el entorno a partir de la solidaridad internacional

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Ante los problemas que actualmente nos aquejan a nivel internacional, tales como el cambio climático, los desplazamientos de poblaciones, las tensiones geopolíticas, la digitalización, la inseguridad y el terrorismo internacional, el mundo hoy necesita más que nunca establecer un marco ético que sustente una práctica basada en la solidaridad internacional. Esa necesidad se desprende del hecho de que las tendencias y los problemas mundiales en la actualidad, requieren de respuestas consensuadas; no obstante que las respuestas a estos fenómenos son cada vez más dispersas.

 

Cabe señalar que las causas y los efectos del cambio climático son severos y deben tomarse con seriedad, esto, porque dicho fenómeno está afectando a todo el planeta y repercute en las divisiones y vulnerabilidades ya existentes, multiplicándolas y agravándolas. Afecta principalmente a los grupos más vulnerables, debido a que las tierras en las que habitan y de las que se alimentan están cada vez más muertas; sufren, asimismo, desplazamientos por inundaciones; y son víctimas pasivas de las prácticas de empresas transnacionales que especulan con la tierra y los alimentos, los acuerdos comerciales y de inversiones establecen macroestructuras coloniales, orillando a los países a comprometer cada vez más su soberanía alimentaria.

 

Ahora bien, es importante identificar en quienes recaen las acciones en el terreno de la solidaridad internacional de acuerdo con sus campos de actividad, en este sentido, existen dos campos que hay que distinguir que son la solidaridad “pública”, que reagrupa la ayuda otorgada por los Estados, las colectividades territoriales, los entes regionales (como la Unión Europea) o las instituciones internacionales (como el Banco Mundial), y una solidaridad “privada”, representada por las organizaciones (o asociaciones) de solidaridad internacional (llamadas también organizaciones no gubernamentales), pero también por las cámaras de comercio, las empresas, las escuelas o los sindicatos; ambas esferas unidas tienen como propósito dar solución o mitigar los problemas en los ámbitos humanitario, rehabilitación, desarrollo y defensa de los derechos.

 

Esto evidencia que para que los pueblos gocen del derecho a la solidaridad implica que los países cumplan plenamente sus obligaciones internacionales en las que están comprometidos con las Naciones Unidas, apliquen los convenios y tratados ratificados, se comprometan en el desarme, las políticas de energía limpia, fortalecimiento de los sistemas sanitarios, a fin de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

 

Pues se podrían enlistar un sinnúmero de instrumentos que han identificado, diagnosticado, y que incluso dan pautas de actuación para que los países realicen acciones contundentes a fin de aminorar los problemas más urgentes, específicamente en este tema que nos ocupa, se cuenta con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, la Declaración del Derecho al Desarrollo de 1986, la Carta de las Naciones Unidas, La Declaración y Programa de Acción de Viena, así la Declaración del Milenio, entre otros documentos que no pueden seguir siendo ignorados por las naciones en detrimento de los países en vías de desarrollo, instrumentos que asimismo marcan la pauta para fortalecer las relaciones internacionales en el siglo XXI. En consecuencia, en el contexto de la globalización y el desafío de la creciente desigualdad, el fortalecimiento de la solidaridad internacional es indispensable.

 

Ahora bien, con el fin de alcanzar los objetivos colectivos que requieren cooperación internacional y una acción conjunta para fomentar la paz y la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos es necesario la exigibilidad de una política pública de cooperación para el desarrollo, a lo cual también debemos añadir la importancia de educar en derechos humanos, y fortalecer la cultura ética y cívica, asimismo, promocionar el derecho activo, es decir, “promover tanto mis derechos como los de los demás”.