+ Tristeza en el periodismo por las muertes de Armando Salazar Villalobos y de Fabián Rodríguez; Se Ha Quedado Marcadamente Rezagado el Derecho a la Educación
La frase:
Lamentable muerte de dos periodistas jóvenes Fabián Rodríguez y Armando Salazar Villalobos.
DESCANSEN EN PAZ
Sensible muerte de dos destacados periodistas
Durante la tarde el viernes 30 de enero, me enteré del fallecimiento del joven periodista Fabián Rodríguez, quien había sido reportero de Televisa Toluca y también del grupo Milenio. Me sorprendió conocer de su deceso, porque era un hombre muy joven al que conocí en su infancia, gracias a que me lo presentó su señor padre, es buen amigo y periodista Luis Alberto Rodríguez, quien en algún tiempo trabajó conmigo en dos medios de comunicación en esta ciudad.
A Luis Alberto le deseo una pronta resignación, misma que considero será un poco difícil, porque de acuerdo a cómo es la vida, los padres mueren primero que los hijos y no a la inversa. Conozco a Luis Alberto y sé que será muy difícil que absorba tan tremendo golpe, de lo cual puedo hablar con dos tristes experiencias por las muertes de mis hijas Claudia y Patricia. Descanse en paz y un gran abrazo, amigo.

Después por la noche me enteré también del deceso de mi gran amigo y compañero Armando Salazar Villalobos, a quien conocí durante los años 90 y tuve la oportunidad de darle su primer trabajo en un medio de comunicación. Era originario de la ciudad de Celaya, Guanajuato.
Llegó con la ilusión de obtener su primer trabajo y su desempeño fue notable tanto así, que llegó a ser jefe de prensa de la Secretaría del Trabajo en los tiempos de Martha Hilda González Calderón y cosa curiosa, ella muere un año antes el 29, y un día después, el deceso de Armando.
Fue visitador adjunto de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México y se desempeñaba al morir como jefe de prensa de la fiscalía de justicia del Estado de México. Siempre destacó por ser un gran reportero, muy acucioso en sus notas e investigaciones y un profesional a toda prueba. Descanse en paz mi amigo trenecito.

Se Ha Quedado Marcadamente Rezagado Derecho a la Educación
En el 80 aniversario de las Naciones Unidas, Maura Rubio Almonacid, directora de Investigación en Mexicanos Primero, piensa que es necesario considerar que hay un avance indiscutible en el cumplimiento del derecho a la educación, pero el derecho a aprender se ha quedado atrás.
El 24 de octubre se conmemora el Día de las Naciones Unidas. Este día del año de 1945, tras la Segunda Guerra Mundial, entró en vigor la Carta de la ONU. Creada con la misión principal de mantener la paz y la seguridad internacionales, la organización se propuso también fomentar la cooperación internacional para atender problemas económicos, sociales, culturales y humanitarios, así como defender las libertades fundamentales y el respeto a los derechos humanos. Ochenta años después de su fundación, el organismo enfrenta desafíos semejantes, entre los que se destacan la pobreza, la desigualdad social o los conflictos internacionales y otros, como el cambio climático, que son más recientes. En su documento fundacional, la Carta de las Naciones Unidas, la educación se incluyó como una de las esferas de la cooperación internacional.
Ese mismo año se firmó el acta constitutiva de la UNESCO, que inició sus trabajos al año siguiente con el propósito de Contribuir a la paz y a la seguridad estrechando, mediante la educación, la ciencia y la cultura, la colaboración entre las naciones, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades fundamentales sin distinción de raza, sexo, idioma o religión. La dignidad humana es su valor fundamental: la amplia difusión de la cultura y la educación de la humanidad para la justicia, la libertad y la paz son indispensables a la dignidad del hombre.

Unos años después, en 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU –cuya frase inicial dice: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos– incorporó a la educación como un derecho humano fundamental en su Artículo 26 que establece: Toda persona tiene derecho a la educación.
Dentro de este marco, la educación ha tenido avances innegables en el mundo entero. El Derecho a la Educación ha sido reconocido en la mayor parte de los países y la atención en educación básica ha crecido y se ha fortalecido paulatinamente. Y, sin embargo, en este 2026, enfrentamos una realidad innegable: el pleno ejercicio del derecho a la educación todavía no está garantizado. Para millones de niñas, niños y adolescentes, el acceso a la educación sigue siendo un sueño; pero, más aún, estar en la escuela no se ha traducido en aprender en la escuela.
La garantía del derecho a la educación considera cuatro características interrelacionadas, establecidas en 1999 en el marco del PIDESC:
- ¿Hay suficientes escuelas, docentes y materiales educativos, y hay condiciones de trabajo adecuadas?
- La educación ¿es gratuita, no discriminatoria, accesible para todos, especialmente para los más vulnerables?
- La educación (currículo, métodos de enseñanza, entornos de aprendizaje) ¿es relevante, culturalmente apropiada, respetuosa de los derechos humanos y, es de calidad para todas y todos?
- La educación ¿responde a las necesidades de los estudiantes, en un mundo en transformación?
Al considerar los avances educativos en el mundo desde la creación de la ONU y la UNESCO, asegurar el derecho a la educación parece haber avanzado más en las dos primeras características, mientras que las dos últimas se han quedado atrás. Es decir, el derecho a la educación es una garantía legal y estructural; es el derecho a un pupitre en un aula, el derecho a no ser excluido, un derecho de acceso, el derecho a estar en la escuela. Se mide con estadísticas de escolarización, ingreso, permanencia, conclusión de grados y niveles escolares, personal docente, planteles escolares, etc.
No obstante, el derecho a la educación sólo encuentra su sentido pleno en el derecho a aprender. Este derecho, centrado en el desarrollo de las potencialidades de las y los estudiantes a partir de la construcción de aprendizajes significativos, se enfoca en la capacidad de agencia de cada niña, niño, adolescente… y, en última instancia, en el respeto a su dignidad como personas.
Durante décadas, los esfuerzos por garantizar el derecho a la educación no han hecho énfasis suficiente en el derecho a aprender. Hoy se advierte una crisis mundial de aprendizaje, con estudiantes que han estado en la escuela, pero no pueden comprender un texto sencillo, hacer cálculos con matemáticas básicas, o evaluar críticamente la información que inunda sus vidas.
En 2024, la ONU estableció el Pacto por el Futuro. Vinculado a la Agenda 2030, busca renovar la cooperación internacional para acelerar el progreso hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establecidos, a su vez, en el año 2000. El pacto propone crear un mundo más equitativo, sostenible y resiliente para todos y, especialmente, construir un mejor futuro para las generaciones venideras. Sus temas incluyen, entre otros, la paz, cambio climático, cooperación digital e inteligencia artificial.
En relación con la educación, el pacto reafirma el ODS 4, Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, pero en el marco de las exigencias actuales, lo que implica enfocarse en el aprendizaje para la rápida evolución tecnológica (educación digital y STEM, promoviendo la participación de las mujeres). Asimismo, reconoce la educación como una herramienta clave para empoderar a los jóvenes y garantizar que tengan las habilidades necesarias para el mercado laboral y para participar en las decisiones que afectan su futuro.
En el Día de las Naciones Unidas, colocar el derecho a aprender en el centro de la agenda educativa es una urgencia ética ineludible; es una cuestión de respeto a la dignidad humana. Asegurar a cada niña, niño y joven su derecho a aprender –y no solo a estar en la escuela, es impostergable. De otra forma, ¿qué futuro les daremos…?, ¿no le parece a usted, estimado lector?


