Una verdadera escuela del terror atmosférico a través de la policromía

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Se ha escrito tanto sobre análisis e interpretación de la obra de Stanley Kubrick, haciendo énfasis en The Shining, claro, no hay que olvidar que fue considerado con toda justicia, como un autor capaz de inscribir en sus películas, la teoría que las sostiene y fundamenta. Y más impresionante aún es que lo logra con los medios expresivos específicos del cine y a su vez contradiciendo el antiguo estereotipo crítico que atribuye sólo a la palabra semejante virtud, dada su capacidad de formular conceptos abstractos. De esta manera hay que decir que supo tratar el arte como objeto teórico. Por ejemplo, se descubrió que The Shining insiste en la figura del laberinto así como en A Clockwork Orange nos regala una verdadera teoría de la visión o el ejercicio de multiplicación del espacio plástico cuadro por cuadro en 2001 a space Odyssey y cómo no mencionar las citas pictóricas significativas en Barry Lyndon.

 

Comencemos con la maestría en The Shining: es un exquisito y complejo sistema cromático que apoya la manifestación de un sistema pasional igualmente enredado. De manera explícita la película se declara en el género del horror, para ir mucho más allá del libro origen creado por Stephen King.  El cineasta, por su parte, con gran maestría eligió construir un planteamiento visual pasional más abstracto, lo que en semiótica podemos figural.

 

Inclusive la parte narrativa es de gran impacto: una familia formada por un matrimonio, interpretados por  Jack Nicholson y Shelley Duvall aceptan hacerse cargo del cuidado de un hotel ubicado en las montañas rocosas en compañía de su hijo de seis años (a quien le da vida el niño actor Danny Lloyd) dado que durante el invierno éste queda completamente aislado y cerrado por la nieve. Cabe destacar que el pequeño tiene un extraño don telepático que le permite comunicarse con otras personas y ver sucesos pasados y futuros, algo que junto con los horrores que sucedieron en ese lugar años atrás, se convertirá en una pesadilla cuando las discordias del matrimonio se agravan con el aislamiento, aun cuando en este caso nada tiene que ver una pademia de dimensiones incalculables. El resultado fue una película de terror demasiado atmosférico. No podemos dejar de destacar la apoteósica interpretación de un Nicholson que permite al espectador vivenciar lo mejor y lo peor de sí mismo. Scatman Crothers, Barry Nelson y los consentidos de Stanley que completan el reparto: Philip Stone y Joe Turkel.

 

Sin duda uno de los aspectos esenciales en cine es la iluminación, por algunos llamado fotografía fílmica. El director de fotografía fue el británico John Alcott, ésta fue su cuarta y última colaboración con Stanley Kubrick. En The Shininnig se insiste en el elemento impresionante de la escena A Month Later con el tema cromático del rojo. Danny recorre los pasillos laberínticos del hotel con su triciclo, algunos pisos están pintados de este color; más allá se atraviesan alfombras con figuras geométricas sobre un fondo carmín; el niño viste un suéter rojo. La escena siguiente denominada Tuesday presenta una moqueta en los pasillos con las mismas figuras de las alfombras y el niño lleva una chaqueta todavía más roja. Es acá cuando por primera vez, Danny advierte el Shining (resplandor) del crimen de las mellizas que se le aparecen en el suelo, en un charco de sangre que salpicó las paredes. Esta imagen se repite brutalmente en la escena que le sigue, Saturday. Después de un breve paréntesis de calma en la narración, Monday  regresa a un sistema cromático con predominio de los azules, los blancos y los tonos oscuros, llega la séptima parte Wednesday donde se muestra la explosión del rojo con toda su brutalidad. Tanto Danny como Jack están vestidos de rojo. El niño tiene visiones de ríos de sangre cada vez más encendidos que concuerdan con el color del ascensor, en el pasillo en donde surgen. Jack se dirige al Gold Room en donde encuentra a los personajes de tiempos pasados: los sillones rojos, rojas las carpetas de los menús que llevan los mozos, rojo el uniforme del barman. Rojo es el baño en el cual se hallan Jack y su predecesor, Delbert Grady. En la misma escena, hasta el vehículo de oruga saboteado por Jack, que Wendy pretendia usar para huir, tiene un rol importante: está roto, pero sobre todo, es de color rojo brillante. Al principio, el rojo sigue dominando. Danny escribe la palabra redrum, legible del revés como murder, en la puerta de la habitación de la madre, con un lápiz labial de Wendy ambiguamente asociado a la idea de que puede tratarse otra vez de sangre, puesto que pasa el dedo por el filo del cuchillo que ella usó para defenderse.

 

Jack asesina con un hacha al cocinero que trató de llegar al hotel para salvar a la madre y al hijo y lo abandona herido de muerte. Wendy tiene la visión del ascensor y del pasillo lleno de sangre que pertenece a Danny y a Delbert Grady, quien aparece medio cubierto de sangre. Así es que aquí cobra una extraordinaria importancia la iluminación: influye en todo el efecto semántico y efecto del terror ambiental. Esta es la  muestra de la utilización de la iluminación como parte del fondo argumentativo y del efecto psicológico en el espectador. Es decir, el elemento de la luz va mucho más allá del alumbramiento y aquí se muestra de manera sublime.

 

Además podemos notar también su influyente esencia en los contrastes argumentativos y psicológicos de la película. El final se contrapone de modo definitivo a las premisas visionarias o desequilibradas de las escenas interiores con una conclusión en exteriores, en el laberinto nevado donde Danny se salva de la persecución del padre y éste se pierde y termina congelado. El blanco es el color dominante. Continuando esta clave, podemos entonces formular la siguiente hipótesis: el filme se articula a lo largo de todo su recorrido en la contraposición entre el rojo y otros dos compuestos cromáticos; el blanco/azul, por un lado, y el policromo, por otro. Volvamos a leer las secuencias a partir de esta suposición.

 

La primera es polícroma con una tendencia hacia las medias tintas y la opacidad. En la segunda, comienza a aparecer el rojo en tanto anomalía contrastiva. A partir de la tercera y hasta el final, el rojo aparece cada vez más en conflicto con el dominio del blanco, la nieve que aísla el hotel, la neutralidad de las cocinas, y del azul que no corresponde a objetos precisos sino a la luz que neutraliza todos los colores ambientales con una especie de halo general. Es evidente que la diseminación del rojo está asociada al tema de la violencia, la locura y el horror. En cuanto al blanco/azul, podemos relacionarlo al tema de la soledad y la impotencia. Con la policromía tenemos que los dos formantes figurativos principales se yuxtaponen al sentido de realidad, más fuerte en las primeras escenas y cada vez más débil hacia el final.

 

Termino con la escena que parece ser mejor lograda desde la técnica fotográfica, perfectamente iluminada y sin una sola sombra, este efecto que logra que se convierta en la secuencia más aterradora de la historia del cine. Después de que Dany le dice a su padre que hay una mujer en el cuarto 237 y que trató de matarlo, Jack, como buen padre responsable, sube a revisar. Lo que sigue es una secuencia muy bien armada, es lenta y tiene un sonido constante que nos incomoda, una mujer desnuda y bastante atractiva sale de la bañera, el rostro de Jack pasa por miedo y confusión de una manera muy natural. Al ver que la bella dama lo invita, Jack se emociona y comienza a besarla sólo para descubrir que lo que está besando es el cadáver en descomposición de una anciana desnuda. Y para terminar, la mujer riendo a carcajadas y caminando hacia nosotros.