Uso inapropiado de cubrebocas genera falsa seguridad, aumenta riesgo de Covid-19
El debate sobre el uso de cubrebocas o mascarillas en espacios públicos continúa sin que exista un consenso o evidencia científica suficiente para recomendarlas como un método efectivo de prevención contra Covid-19 entre la población en general. Por el contrario, en lo que sí existe consenso es que su uso indiscriminado puede generar dos efectos negativos: el desabasto de ese equipo de protección personal y una sensación de falsa seguridad que puede resultar incluso en un aumento en el riesgo de contagio de quienes las usan.
La falta de evidencia suficiente ha generado un vacío de certeza en la opinión pública que deriva en la generación de mensajes y contenidos en los medios sociodigitales y periodísticos en los que se afirma que esos protectores faciales son la mejor alternativa para detener el contagio del virus sars-cov2, que provoca covid-19.
Entre ellos destaca una interpretación incompleta de las diferencias entre el número de casos en países con mayor y menor tasa de contagios. La comparación atribuye a países como Japón, Corea del Sur, Singapur y la región administrativa china de Hong Kong un supuesto éxito frente al contagio por usar mascarillas.
La publicación retoma una gráfica del Centro de Recursos de Covid-19 de la Universidad Johns Hopkins y la descontextualiza para tratar de sostener la afirmación de que “los países de Occidente están experimentando tasas altas de covid-19 en comparación con los asiáticos debido a la aversión occidental a usar mascarillas”.
Los autores de esta especie de manifiesto público en contra de la negativa de la Organización Mundial de la Salud a recomendar el uso generalizado de máscaras quirúrgicas o cubrebocas, dejan de lado otras medidas que han sido reconocidas como las más efectivas para mitigar la pandemia en las zonas señaladas:
Restricciones severas a la movilidad de enfermos y población en general, cuarentenas, seguimiento y vigilancia social, pruebas masivas de detección, y la recomendación de ponerse mascarillas en concordancia de una cultura de uso común entre su población, incluso en escenarios sin emergencia sanitaria.
Usar los cubrebocas de forma inapropiada puede aumentar y no disminuir el riesgo para quienes lo usan, aunque la incomodidad de usarlos puede inducir a estarse tocando la cara para acomodarlo y así aumentar las probabilidades de que se contagie al pasarse el virus con las manos en la cara o los ojos.
El uso inapropiado puede hacer fallar el efecto de protección e incluso aumentar el riesgo de infección en quien recurra a utilizarlos como medida preventiva básica.

