Valerie

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El sólo mencionar nombre de personajes, vuelve todo aún más indeterminado y no podemos realizar una aproximación a ellos. No existe ninguna característica o mención que reduzca esta gran mancha. 

Sólo el autor podrá saberlos. Lo que hace este material totalmente criticable, pues crear un vínculo o identificación con estos es más díficl por la nula descripción y poca acción.

Sin embargo, hay que recordar que este manuscrito es sólo y nada más que un diario. Lo que significa que es muy personal. Ojo, con esto no me refiero a que no sea literatura, debido a que mientras más avance la obra, mejor impresión causará.

No podemos imaginar a los extras o personajes muy secundarios. Pero esto no termina por ser un problema, que de esto se encargan las películas basadas en libros. Modifican nuestra interiorización del personaje y lo adapta al físico del actor.

En fin, creo ya es tiempo de citar el diario y acabar con el aburrimiento que puede provocar temas ajenos a la obra misma:

“22 de agosto de 1995

Ha pasado casi un mes desde que estoy aquí, para evitar conflicto con la chismosa y metiche familia con la que vivo he empezado a tratar más a mis compañeros.

Especialmente a una niña de mi salón llamada Valerie. Como la conocí fue una anécdota extraña. El viernes de la semana pasada, como ya mencioné vagamente, fui a la biblioteca y me encontré con ella. Al principio la ignoré, eso no le importó y fue personalmente a saludarme.

Se sentó a mi lado y empezamos a hacer la tarea juntos. Era zona de silencio y no dejábamos de platicar, la bibliotecaria nos tuvo que sacar. Caminamos y platicamos hasta que el sol empezó a ponerse; me dio el número de su casa para seguir platicando y a partir de ese día no hay momento en que no hable con ella.

Dentro de la escuela o fuera de ella. Para no ser un gasto más para mi familia provisional me voy a un teléfono público y ahí paso mi día.

En ese momento entendí que, posiblemente, lo que sentía por P.T. era sólo atracción. Me agradaba físicamente y nada más, no podía hacer nada para separarla de Josh y mucho menos cuando yo ni le había hablado.

Hoy fui a la escuela tuve mi horario normal, salí una hora antes y me marché a casa, sólo para comer y prepararme para una pequeña cita al cine con mi más reciente amiga.

En la entrada del cinema ya se encontraban Valerie y su prima Cassie; pagué los tres boletos con el dinero que Katherine me había dado y ellas invitaron las palomitas. 

Película de miedo, tema favorito de las Robinson. Y yo siendo muy miedoso. Casi todo el tiempo tuve los ojos cerrados o tapados con mis manos. Lo cual le causaba mucha risa a la menor de ellas (Valerie). La otra prima se fue a cenar con otros amigos y nos dejó solos:

–¿Siempre eres tan miedoso?– preguntó ella al salir de la sala.

–Sí, demasiado. Estas películas no son mi tipo.– respondí.

–Con razón, casi te orinas en la sala. Eres muy miedoso.– dijo ella riendo.

–No es para tanto. A la próxima yo elijo el filme.– mencioné yo un poco enojado.

–Me la he pasado muy bien, tú siempre sabes cómo hacerme reír. Es mejor hacerlo aquí que en la biblioteca.– dijo ella.

–Concuerdo totalmente contigo.– dije yo sonriendo.

–¿Me puedes llevar a mi casa?– preguntó.

–Ya no tengo dinero para el taxi, lo siento.– contesté

–Está a diez calles de aquí, podemos ir caminando.–dijo ella sonriéndome y tomándome de la mano.

De camino a su casa seguimos platicando fluidamente. No hay mejor descripción para esta cita, que una propia del mexicano, aunque esté escribiendo en inglés: ¡Me la pase de huevos! Punto final.

Valerie es una niña de piel morena, de hermosos ojos marrones cubiertos con lentes y de una gran figura; ella es portera de la selección escolar. Nunca pensé que dentro de mi grupo estuviera alguien que comparte tantas semejanzas a mí.

Empezaba a sentir esta atracción por ella y me estaba olvidado de P.T. Olvidando que ella había sido a primera vista y no había tenido que cruzar palabra para sentir algo por ella.

Después de mi pequeña cita o salida (la verdad es que tampoco sé cómo decirlo), regresé a la casa de mi familia provisional.

El más emocionado por mi cita fue Alex. Me esperó en la entrada de la casa sólo para preguntarme todo acerca de esa tarde:

–¿Ya la has besado?– preguntó él ansioso.

–Si sólo hemos ido a ver una película, esas cosas llevan su tiempo.– respondí.

–Es de ley besarte con ella en la primera cita, así sabes si le gustas.– mencionó el hermano de en medio del los Williams.

–¿Estás seguro de ello?– pregunté extrañado de lo que hacían los americanos.

–Incluso al mes o dos meses de salir; sin ser novios ya pueden…– contestó él haciendo una pequeña pausa.

–¿Pueden…?– pregunté, pues ya había tardado un poco en completar la oración.

Para no decirlo en voz alta me hizo una seña, ya se imaginarán qué era. Ahora entiendo porque mi compañero de habitación sale casi todos los días.

Sí que los americanos están un poco enfermos; yo no querría apresurar tanto las cosas con ninguna persona. Me pregunto si lo que me dijo Alex aplica con todos dentro de la escuela o en esta pequeña ciudad.

Mi letra pequeña hace que casi diario solamente ocupe una o dos cuartillas como máximo. Aún me quedan muchos días por escribir. Pero por hoy ya fue suficiente, apagaré mi lámpara y me recostaré.