Vayamos juntos, amor

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A las tierras vírgenes y pintorescas de mi artesano cerebro, donde las quimeras respiran el céfiro del amor y la brisa apacible de tu hechicera sonrisa. Donde lo hermoso a tu lado cobra vida y se enaltece como pirámide en el Olimpo, a lo inolvidable y a lo eterno. Y que en tus ojos realza la belleza celestial y el encanto de lo increíble, lo fantástico y lo terreno, mitología de mis anhelos.

Vayamos juntos, amor, al jardín de los sueños, Edén de mis amores y secretos que se desatan con la flama ardiente  de tus besos, y se hacen realidad en el núcleo de tu cuerpo, ciudad de mis embelesos. Y en tu boca, fuente de fresa y caramelo. Calmar las exigencias de mis deseos. ¡Ay, amor! ¡Eso es lo que quiero!

Detener el tiempo en las ventanas abiertas de tus ojos, reflejos de gloria y versos, que se cierran como telones a las obras de mis manos para escuchar con atención la intimidad y la pureza de mi lenguaje, cuando te dice: ¡Cuánto te amo! Y mi corazón abre para ti sus portones de chocolate y bombón. Ojalá no te salgas nunca, huésped distinguido de mi amor.

Y ahora, amor hermoso, vayamos juntos a los confines de la felicidad, donde nunca se acaba el cielo. Donde nos marque la brújula de nuestro sentir, y donde nuestras alegrías sean la merecida cosecha que abonamos con nuestros besos y en cada caricia brille… que me quieres… y yo te quiero.

¡Vayamos juntos, amor!

A los confines del cielo,

agarrados de nuestras almas

en la nave del amor 

inmenso que nos tenemos.

*

Hasta las tierras vírgenes 

y pintorescas de mi cerebro 

donde las quimeras 

respiran y cobran vida.

*

Al jardín de los sueños 

que se realizan en tu boca, 

ciudad de mis embelesos,

fuente de fresa y caramelo,

*

Y ahí… detener el tiempo, 

en las ventanas de tus ojos 

reflejos de gloria y verso 

donde perderme quiero.

*

No salir nunca es mi anhelo,

¡Vayamos juntos, amor!

a los confines del cielo 

porque me quieres y te quiero.