+ Veremos cambios dramáticos en la convivencia democrática, dice Humberto Lira Mora en la presentación del libro de Ignacio Pichardo Pagaza

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La frase:

Hacer política y gobernar se parecen, pero no son lo mismo.

HUMBERTO LIRA MORA

 

SUPERTIP: ¡Vuelve el futbol toluqueño a la Tercera División! Este jueves 30 se hará la presentación oficial del proyecto de la Escuela de Futbol a cargo de quien llevó a la Primera División A, Omar Ramírez Lara a los Potros de la UAEM, aunque ahora será con los Potros del Atlante. Sin duda una gran noticia para el futbol soccer de la ciudad de Toluca.

 

MOVILIZACIONES POR ABORTO SEGURO: Tome usted sus precauciones, este martes 28 el Colectivo de Mujeres, realizará 3 eventos en Toluca:

1  El colectivos de mujeres organizadas se concentrarán a las 13:00 horas en el Monumento a las y los Maestros y marchar, a partir de las 14:00 horas, por las principales calles de la ciudad. Están convocando a participar únicamente a mujeres y niñas, a quienes recomiendan asistir con vestimenta negra, pañuelos verdes y carteles a favor de la lucha por el aborto.

2 En la Alameda Central de Toluca, feministas realizarán el Primer Conversatorio y Bazar a partir del mediodía.

 3 En el Calvario de Toluca, a las 11:00 horas feministas radicales llevarán a cabo el conversatorio La Raíz de la Despenalización, así como cuentacuentos con fines informativos.

 

SOBRE EL LIBRO DE IGNACIO PICHARDO PAGAZA

 

Tras de que hablaron el profesor Germán Garcíamoreno Beltrán, quien fue secretario particular del entonces gobernador Ignacio Pichardo Pagaza, la profesora Laura Pavón Jaramillo, quien fue presidenta municipal de Toluca entre otros muchos cargos –sólo le faltó la gubernatura–, el maestro Humberto Lira Mora habló del ayer, del hoy y del futuro de la política, teniendo como eje principal a Ignacio Pichardo Pagaza. Se trató de un discurso real, sobre la política actual y del futuro, con situaciones en verdad premonitorias, y con críticas a quienes las merecen.

Todo esto el día de ayer, tras la presentación del libro Ignacio Pichardo Pagaza, Testimonios de una vida ejemplar, en el salón principal de la FILEM que lució lleno, con asistentes como Humberto Benítez Treviño, ex secretario General de Gobierno o Alejandro Ozuna Rivero, ex presidente Municipal de Toluca, así como el famoso Pepe Acra. De parte de la familia, acudió su hijo Alfonso Pichardo.

Lira Mora dijo:

He tenido el gusto y el honor de participar en varias de las presentaciones del libro Ignacio Pichardo Pagaza, Testimonios de una vida ejemplar, que es nuevamente el motivo que hoy nos reúne en esta espléndida fiesta de la cultura que es la VII edición de la Feria Internacional del Libro del Estado de México.

Poco puedo agregar a lo que en esas y en esta aportación modesta que se agrega a todos los hechos y actos que la vida de Pichardo merece para la preservación de su memoria como hombre y como ciudadano de bien. Las buenas plumas de los autores del libro nos conducen enterada y brillantemente a textos ágiles y amenos. Beatriz ParedesSergio García RamírezFrancisco Javier AlejoHumberto Benítez TreviñoMariano Palacios AlcocerGabriel Ezeta MollJulián SalazarCarlos AlmadaJosé ColónMauricio Valdés, son algunos de ellos, a quienes hoy, renuevo el agradecimiento de quienes promovimos el libro.

Pichardo fue un actor notable en su tiempo. También lo fue imaginando el futuro que ya asomaba cuando él mismo contribuía a su construcción en el Estado de México y en el país, cuando, ejercía noble y decentemente su vocación para servir a los demás.

Pichardo siendo abogado y economista, fue sobre todo, un hombre público y como tal un político.

Rendir homenaje en forma digna y con decoro a un político, en el caso con un libro, es una experiencia inusual. Lo es porque los políticos en general, están distantes de ser acreedores de estas celebracionesPichardo no lo está porque condujo su vida por dos líneas de las que jamás se apartó: la rectitud y la honestidad en el pensar y en el hacer.

Eso hace inusual el libro que es un homenaje a un trayecto vital que también fue inusual. El lector puede repasar todas sus páginas y encontrará coincidencias en los testimonios de sus autores. Todos quienes escribieron el libro coinciden, en efecto, en que Pichardo pensó bien e hizo bien lo que pensó.

Lo que en Pichardo era normal, podría serlo en todos los políticos. Esa es la única forma en que la política seguirá siendo un honroso quehacer humano al que estás convocados aquellos que, con la vocación de servir a los demás, lo hagan con rectitud y honestidad, que es la forma en que Pichardo la concibió y la ejerció.

Preparación y capacidad, acompañadas de rectitud, honestidad y amor a la patria, hará plenos y respetables a los políticos. Pichardo se caracterizó por todo eso, fue un político íntegro que rigió su conducta por la ética y el patriotismo.

Por eso en este nuestro querido Estado de México, Pichardo estará siempre, en un sitio preeminente.

Acaso el breve tiempo de su ausencia física sea por ahora insuficiente y habrá quienes crean que es hasta prematuro situarlo ahí, pero si no fuera hoy, será mañana cuando ocupe ese sitio. Estará junto a otros que han sido entre los gobernadores que nuestra generación ha conocido, los que han trascendido y pueden calificarse de buenos gobernantes, diferentes de quienes al gobernar, simplemente cumplieron; o de quienes se quedaron en la medianía. Hay otros, afortunadamente los menos, quizá un par, quienes todavía visibles, fueron y siguen siendo impresentables, esos que a la mediocridad de su gestión, agregaron los extravíos perversos de la corrupción y que hicieron de la política una mercancía.

Señalados por la opinión pública más generalizada de corruptos y corruptores, convirtieron sus gobiernos, según lo decía hace algunos pocos días el reconocido escritor contemporáneo, Jorge Volpi, en máquinas de saqueo, a ellos debe recordarlos la justicia, no el pueblo.

Homenajeemos a Ignacio Pichardo haciendo un breve y por supuesto, incompleto, ejercicio de imaginación sobre el futuro.

Hacer política y gobernar se parecen, pero no son lo mismo.

Lo primero, la políticademanda pasión; lo segundo serenidad y templanza. Una y otra demandan, eso sí entrega. Quienes hagan política y gobiernen, han de ser apasionados en lo primero y serenos y prudentes en lo segundo. Esos valores no se excluyen; se ejercen en momentos diferentes.

Algo más han de tener: visión de futuro, es decir, ser visionarios.

Visión de futuro porque hoy el tiempo discurre más rápido, y existe el riesgo, casi el peligro, de que la tecnología desplace, arrollándolos, a la política y al gobierno y con ello a sus protagonistas principales, los políticos y los gobernantes.

La irrupción dramática de la tecnología ha modificado a la realidad, pero ésta no ha desaparecido, es distinta y más lo será en los tiempos por venir.

Nadie, menos los políticos, pueden ser indiferentes o ajenos a esa mutación, todos están llamados a participar, no como testigos, sino como actores, para que no sea la inteligencia artificial, sino la inteligencia humana, la portentosa y poderosa herramienta con la que se siga haciendo política y con la que se gobierne.

El futuro ya está aquí, es la nueva realidad presente. El mañana ya se adelantó.

Un ejemplo lo ilustra.

Hoy día ya estamos cerca, muy cerca, del tiempo en que las elecciones no serán tal como las conocemos, presenciales, según es usual decir hoy. Serán virtuales: elegiremos gobernantes a través de máquinas para votar: luego lo haremos en plataformas digitales: ya no existirán ni las boletas, ni las casillas para votar, quizá ni padrón electoral, pues en los teléfonos inteligentes que más de noventa millones de mexicanos ya tenemos, existirá una aplicación, una app, para hacerlo. En tiempo real conoceremos los resultados, sin que existan los cómputos físicos. Tampoco habrá mítines políticos, pues esas mismas plataformas permitirán una comunicación más eficaz entre candidatos y electores, será en streamingEl lenguaje de las redes sociales sustituirá la narrativa discursiva política de las generaciones y las abstracciones, por la de las singularizaciones y concreciones, los políticos serán precisos y específicos. InstagramFacebookTwitter ya son y más lo serán, los vehículos en la nueva comunicación política. Un político se sentirá apoyado, cuando en el conteo de sus seguidores en las redes, los números le sonrían, o cuando los likes que reciba, superen a los mensajes negativos.

Veremos pues, cambios dramáticos en la convivencia democrática. Pero habrá que estar atentos y alertas, algunos de estos cambios de la tecnología se pueden pervertir; la manipulación de los bots nos recordará a los acarreados de los viejos mítines.

Los cambios tecnológicos pueden despertar desgobierno y peor aún, dogmatismos y hasta apetitos anarquistas.

Por ello la tecnología deberá estar al servicio del hombre y no al revés.

El reto para enfrentar esa realidad es mayúsculo. Lo será para nosotros los de a pie, pero lo será mayor para los políticos que tienen la responsabilidad histórica de preservar su vocación como una actividad de comunicación humana que no se pueden ni deben sustituir, los hardware ni los software. La política deben hacerla los políticos, no las máquinas.

Las políticas y los políticos deberán seguir siendo conductoras y conductores, conocedoras y conocedores de hombres, antes que operadores de logaritmos.

El gobernar también cambiará.

El orden jurídico, dará paso al estado de derecho. Habrá menos leyes, y las que existan se aplicarán.

Las nuevas leyes o las reformas a las existentes, no deben otorgar poderes o facultades adicionales a los que ya abigarran, enredan y atolondran a los gobiernos y sobrerregulan a los individuos. Se deberán expandir los espacios de las libertades individuales y reducir a lo estrictamente necesario, las normas sobre la existencia del Estado; la forma de gobierno;  la división de poderes y la funcionalidad de éstos.

Más libertad y menos gobierno.

Las instituciones volverán a ser esencialmente la expresión suprema de las libertades.

Los jueces y no los legisladores, serán los actores principales que aseguren esas libertades y la paz en la convivencia.

Los legisladores trascenderán de su actual condición de hacedores de leyes, a la de contralores del cumplimiento por los gobiernos, de las facultades que se les otorguen para su funcionamiento.

La fortaleza de los gobiernos, no radicará en su mayor o menor número de facultades, ni en su poder sancionador, sino en su poder armonizador y conciliador.

Superando los profundos hoyos de la violencia y la inseguridad, los gobiernos trasladarán su esencia a la ejecución de Políticas de Estado para contener el cambio climático; asegurar la recta procuración y administración de justicia; la universalización de la seguridad social y la total coberturas de educación de calidad. La economía se digitalizará.

Las ideologías políticas cederán espacios a las igualdades sociales. Los partidos deberán estar atentos a no ser desplazados en estos cambios, pues las igualdades sociales, harán el piso parejo y atemperarán la pobreza, pero los zapatos y las pisadas seguirán siendo diferentes. Las alianzas y coaliciones serán usuales.

En ese mundo nuevo la globalidad avanzará, pero no arrasará identidades, ni soberanías, que se adecuarán a los clics cibernéticos; sin embargo, las fronteras físicas no desaparecerán.

Pensar y actuar para ese futuro debe ser el signo de los políticos y de los gobernantes.

Los cotos o las endogamias políticas, grupales y hasta geográficas, que cierran los espacios políticos, y los dogmatismos de las verdades únicas, desaparecerán, pues la tecnología abrirá el mundo a todos. Hacer política y gobernar, no será privilegio de unos cuantos. El acceso al poder, se dará simple y sencillamente para los individuos que tengan las capacidades para entender al hombre y a la mujer del mañana; encontrarlos en un país como México con 130 millones de habitantes, o en un Estado como el de México, con 17 millones, no será difícil, pues serán, miles, muchos miles de ciudadanos los que tengan aptitudes para gobernar y todos ellos merecedores de hacerlo; y si lo hacen como en su tiempo lo hizo Ignacio Pichardo Pagaza, el futuro es ya alentador.