Virgen de Guadalupe
Desde hace días, los cohetes rompen el mutismo de la noche, los rezos salen de las casas, los rosarios, las novenas y las peregrinaciones iniciaron con este mes.
Viernes 12 de diciembre, como en otros años, esperé las mañanitas de la basílica del Tepeyac.
Tus imágenes, Guadalupana, son recubiertas por flores de colores, por escarchados adornos puestos por manos amorosamente permeadas de fe, de creencia, de amor por la vida. Un amor que representan las Lupitas mexicanas, como en otro momento fueron las Adelitas, las independistas.
¿Quién no tiene una Lupita en su historia personal? Guadalupe madre, hija, abuela, hermana o sobrina.
En mi alma mexicana, la antesala del doce de diciembre, es una fiesta históricamente interior. Desde niña aprendí a esperar esta festividad como algo propio; el doce de diciembre es tan personal como el Día de la Madre en tierras mexicanas.
Santa María de Guadalupe, que la familia mexicana siga siendo, esta raza prodigiosa que, a través de respetar a la muerte, más se aferra a la vida. Santa María de Guadalupe que los colores mexicanos tiñan el alma de cada uno de tus hijos nacionales.
Virgen morena, vístenos de luz, de esperanza, de fuerza, de templanza para que, este instante vívido, sea el más breve, el más sabio, el más lleno de paz, que las múltiples vidas que nos ha tocado vivir, sean lo que tengan que ser.
Virgen morena, virgen de los mexicanos ¡Feliz día de las Lupitas! ¡Feliz cumpleaños! ¡Feliz doce de diciembre! ¡Felicidades a cada Lupita que está en la historia de las familias mexicanas! ¡Viva México, Lupita!
