VISIÓN AL SOCIALISMO
Me llama la atención al leer las cartas de Narciso Bassols García, quien fuera secretario de Educación en el país a inicios de la década de los treinta. Una primera es en la que presenta su renuncia al cargo que tiene como director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, y en la que expresa situaciones de violencia, de la que se desliga con toda razón, pues el enfrentamiento había sido entre los estudiantes y la policía en la ciudad de México. Pero además plantea en el tema de la Universidad Nacional, que mantiene en la Suprema Corte de Justicia su situación ante los trabajadores de la misma. La disyuntiva era reconocer que la Universidad era sólo un patrón más como el de cualquier institución del sector privado y, no como es su caso, de institución del sector público, pero con autonomía en el uso de los recursos, que son dados por el gobierno en sus distintos niveles en la República, por lo cual su situación no caería en lo que legisla el artículo 123.
Lo que se ha ido haciendo en la vida educativa del país no ha sido nada fácil de dilucidar. Hoy, por ejemplo, se nos hace imposible pensar que la Universidad no tenga el concepto de la autonomía, que le ha permitido logros educativos de gran importancia. Alejada así de imposiciones clericales, de autoritarismo gubernamentales o de imposiciones ideológicas, como llego a suceder con la famosa polémica que se dio entre don Antonio Caso y Vicente Lombardo Toledano, al plantear el socialista Lombardo que en la Universidad debía imperar el rigor en la enseñanza utilizando sólo el materialismo histórico y el materialismo dialéctico: sin que mediara alguna otra propuesta. Si parece que gana Lombardo, la verdad es que quien tiene razón en esos años —década de los treinta— es Antonio Caso al defender la libertad de cátedra. Este párrafo de la carta mandada al general Lázaro Cárdenas del Río, como presidente de México dice así en un párrafo:
Me permito sugerir a usted, señor Presidente, que hasta donde sea posible procure obtener que la Suprema Corte de Justicia resuelva declarando que la Universidad está sujeta al artículo 123 como un patrón cualquiera. Es una carta del 19 de agosto de 1935. Suena fuerte esta posición, pero es interesante hacer notar que Narciso Bassols fue un personaje varias décadas en la administración pública, en la educación y en particular en el mundo de la lucha ideológica, que en la década de los treinta llegó a plantear como lo dice nuestra historia educativa llevar a la misma a un terreno del socialismo. Estuvo varias veces dentro de gobiernos nacionales como ministro. Su paso por educación es aquella en que destaca la educación en favor de los campesinos por acción decidida de Rafael Ramírez —padre de la educación rural— según se le recuerda con tanta gratitud. Siguen siendo los tiempos de las Misiones Culturales y las Casas del Pueblo. El recuerdo del mexiquense Narciso Bassols tiene que ver en las relaciones que mantuvo en sus últimos años de vida con don Andrés Molina Enríquez, quien con su libro titulado Los grandes problemas nacionales, publicado en 1910, es detonante para el inicio de la Revolución del 20 de noviembre. Se considera uno de los textos que ocasionó el duro juicio contra el porfirismo, pues al revisar de manera sociológica el estado de la propiedad comprobó las condiciones de desigualdad que había en la misma: en pocas manos las grandes haciendas y ranchos, y poco o nada para las grandes mayorías de un pueblo depauperado en todos sentidos: desigualdad social, incultura por doquier, analfabetismo galopante, pobreza y extrema pobreza económica. Dos libros sellaron la suerte del porfirismo, Los grandes problemas nacionales y el libro de Francisco I. Madero, titulado El antirreleccionismo. Ello me lleva a leer de una manera desorganizada las cartas que tienen por motivo el tema de la educación, en quien fue el encargado durante los gobiernos del naciente Partido Nacional Revolucionario (PNR), nacido el 4 de marzo de 1929, a propuesta del ex presidente Plutarco Elías Calles, al ocurrir el asesinato del presidente electo General Álvaro Obregón en el mes de julio de 1928. Doy un salto a estos recuerdos y leo la carta de Narciso Bassols al licenciado Agustín Yáñez, en la que le responde cuáles pueden ser 5 libros fundamentales en la cultura humana. Dice lisa y llanamente Narciso:
la lista de los cinco libros fundamentales es, a mi juicio, ésta: El origen del hombre, Charles Darwin; Los orígenes de la familia, la propiedad privada y el Estado, Federico Engels; Materialismo y empirocriticismo, Nicolás Lenin; El Capital, Carlos Marx; El Estado y la Revolución, Nicolás Lenin. Cinco libros que nos retratan en el año de 1945 a quien venía siendo una de las conciencias críticas por el proceso que desde la revolución se demostraba como un fracaso al no tomar el camino del socialismo. Del cual el creador del Partido Popular, como se llamó primero, y después Partido Popular Socialista (PPS), el político, intelectual y sabio Vicente Lombardo Toledano.
Los sucesos de los que nos lega Narciso Bassols tienen que ver sobre todo en ese mundo de las ideologías que terminan en la década de los cincuenta con hechos de la llamada Guerra fría que tanto daño hizo por un lado Estados Unidos y el otro la URSS. Bassols es un personaje incómodo. Aunque en el gobierno de Manual Ávila Camacho, Bassols llega a tener interlocución con el presidente; —no así con el de Miguel Alemán Valdés—, se comprende de sobra que el izquierdista, como lo es Narciso Bassols no tenga que ver con un político que gobierna con acciones derechistas en lo ético. Se ve que sus relaciones con el mundo de la educación son síntoma permanente de sus preocupaciones. En particular durante el gobierno cardenista estuvo al tanto de la situación de la Universidad Nacional Autónoma: la que no hacía mucho, había logrado ese concepto de libertad (autonomía) que sigue siendo uno de sus tesoros más queridos para toda su labor educativa. Debemos destacar en el caso de Bassols, por el lado de la ideología de izquierda que lo alejó del liberalismo, mismo que había salido triunfante en los tres grandes movimientos libertarios de México. Y ese liberalismo, como vemos, por otro lado, es motivo de enojo en José Vasconcelos —quien siendo el genio que fue— ideológicamente terminó siendo conservador, católico recalcitrante y peligrosamente profascista. En el caso de Narciso Bassols se notan en sus cartas que se le considera un personaje que tiene amor por las artes: en temas de música y, en particular en su afecto por la creación de museos para enriquecer la ciudad de México. Sus relaciones con Diego Rivera y Frida Kahlo quedan comprobados, pues participa en los museos que hoy son emblema de nuestro muralista y de la admirable pintora, los que se encuentran en zona sur de la capital del país, como espacios de la mayor importancia en vida de los mexicanos.
Narciso Bassols García, secretario de Educación en una etapa legendaria (1931-1933), la tarea de dar alfabetización a la población del país no fue nada fácil: comprender que eran las zonas rurales e indígenas las que más sufrían de esta carencia, por tantos años de abandono en que se les tuvo. Se debe destacar que es con el presidente Lázaro Cárdenas del Río con el que más relaciones epistolares tuvo, más allá de su presidencia.
Siempre me he preguntado por qué no fue él el secretario de Educación de Cárdenas del Río, parece que la actitud ideológica de cierta dureza en sus posiciones de carácter socialista e irreconciliables con cualquier otra; comprueban esta idea, el pensar que sólo en los libros de Marx, Engels y Lenin, podía estar la sabiduría del mundo. Cuando en sus mejores momentos Marx era resultado de la filosofía clásica alemana, teniendo a W.F. Hegel a la cabeza y, de los mayores economistas ingleses de su tiempo. Hombre importante, que escribe una carta a Carlos Chávez, para decirle que renuncia a pertenecer al Comité Honorario de la Orquesta Sinfónica, siempre por motivos de las más raras posiciones. Narciso Bassols fue un hombre de gran inteligencia y talento, pero irreconciliable con aquello que no le agradaba. Puede ser subjetiva mi idea de él, lo que sí sé, es que destacó por su honestidad y honorabilidad, y que fue importante intelectual y educador de México en su tiempo.

