VIVIR EN LA MENTIRA. ULTIMA PARTE
Con la inteligencia artificial se ESTRECHA la grieta que divide la verdad y la mentira. Puede transformarse una realidad y creerse que es cierta. Sucede que con su figura y voz Claudia Sheinbaum y Vicente Fox se dicen palabras amables que terminan en un efusivo abrazo y muchos ignaros se la creen.
Y así en todo los órdenes: en el radio dos comentócratas sutilmente culpan a quien su patrón les manda. Y repito lo sabido: decenas de años lo que decían los periódicos de más tiraje eran verdades, que luego supimos que eran mentiras.
Incautos, inocentes y peregrinos, les creímos igual que a los comentaristas radiofónicos y televisivos, hasta que AMLO con voz veraz y valiente puso en el tablero que los empresarios ricos eran los que trocaban el concepto y los achichincles a sus órdenes seguían la voz de amo.
No me explico cómo Donald Trump tiene millones de seguidores y no cabe en mi coco como existan mexicanas y mexicanos que quieran que nos gobiernen los gringos.
¿Quién quiere la igualdad entre los humanos vive en el error? Si esto es posible, de qué diablos sirven los valores cuando el homo economicus está sobre el homo sapiens.
La mentira y la verdad son dos barras de plastilina, una blanca y una negra y al amasarlas ese gris en que se transforman viene siendo lo real.
No me explico cómo se ha demostrado y lo sabemos que varios ex presidentes robaron hasta saciarse y que sigan felices de la vida gozando el dinero mal habido. No hay razón para que empresarios como Ricardo Salinas Pliego sigan burlándose no de hacienda ni del gobierno si no del pueblo, y este pagando en abonos chiquitos.
La ultra derecha internacional seguramente invocando a Dios en este rejuego verdad-mentira al morir vivirán en el paraíso porque pueda que sea cierta la sentencia de los católicos: llegaron los sarracenos y nos molieron a palos, que Dios está con los malos cuando son más que los buenos.
Y aquí refulge con brillo cegador lo pendejes de matarse unos con otros. La guerra irrazonable, idiota que han hecho y hacen que mueran millones de seres humanos por cuestiones baladís. Y lo peor que gane la fuerza de la fuerza a la fuerza de la razón.
Es mentira que la iglesia católica sea apolítica y no descartemos que Fox y Calderón ganaron con su ayuda.
Es mentira que el derecho esté en favor de una convivencia humana justa, quien tiene los misiles más potentes es quien impone su razón y nos hemos acostumbrado a ser cobardes a la fuerza porque un balazo destruye cualquier argumento.
Es mentira que los valores privan. Ahora lo vulgar tiene vigencia. Los llamados artistas que berrean canciones sin ton ni son, suplen a los que verdaderamente inventan de la nada. Quienes elaboraron la vacuna Patria son unos desconocidos y los incultos comentaristas de futbol son vistos, escuchados y comentados por medio país.
Nos ufanamos de que vengan empresarios y pongan un enorme jacal que llenan con artilugios extranjeros de su propia invención y luego utilizan a cargadores mexicanos y decimos que bienvenida la inversión extranjera y lo que debíamos hacer es fomentar a los tianguis y ser autosuficientes.
Las mil mentiras con las que convivimos son de inacabable término: la alimentación chatarra, el medio vivir sanos abarrotando hospitales privados rateros y llenando las farmacias de medios enfermos. Como es posible que no entendamos que la salud entra por la boca y el triunfo está en la prevención y no ir con un Doctor.
Nuestra educación es un misterio: ¿Sera verdad que se enseña lo óptimo, práctico y lo útil en las escuelas? Y en el hogar que debe ser un nido de fineza y ternura se prefiere pagar las letras de un automóvil último modelo que atender a los hijos que son lo más preciado en esta vida.
Y así voy a dar término a estas letras con una serie de verdades mentirosas: el pueblo mexicano conoce la vida y obra de sus premios Nobel, en este país debemos enorgullecernos por ser por tercera vez sede de un mundial de fubol teniendo a un presidente de la FIFA que condecoro a Donald Trump por pacificador…
Y así usted querido lector continúe con cien o mil verdades mentirosas y si acaso piensa que se mueran los pobres y que continúen las guerras está en su pleno derecho
¡CHIN!

