VOCES QUE NO SE APAGAN
El pasado 7 de septiembre se presentó la antología poética, bilingüe Español- Otomí Voces que no se apagan en el museo Xardón Pbo. Nicolás López Jardón de Villa Cuauhtémoc, en el municipio de Otzolotepec, estado de México.
El museo abrió sus puertas a los poetas, traductores, fotógrafos y público en general que se congregaron para la presentación oficial de la antología que fue coordinada por Alma Delia Cuevas (escritora), Diana Hernández (escritora) y la traducción a la lengua Otomí por la maestra Margarita de la Vega Lázaro. A la presentación se presentaron poetas de distintas partes de la República Mexicana y todo se vivió bajo un ambiente de respeto y amor a nuestras raíces.
Además de la presentación, en una de las salas del museo se montó una exposición fotográfica NDÖO GA MA HOY, de Luz Valdivia y César Palma, que también abordaron el tema de la cosmovisión de pueblos originarios, la identidad, usos y costumbres; su obra también fue incluida en la antología.
Al comenzar la convivencia, presentación entre los escritores participantes, las intervenciones musicales en lengua Otomí y la lectura de los poemas, pude darme cuenta que es la vibración de la poesía lo que nos llama y nos hace hermanos en la palabra. Son los mismos horizontes, las mismas estrellas las que nos cobijan, la misma madre que nos cuida.
Así hermanados en la palabra, también levantamos la voz por aquellos hermanos que sufren a causa del olvido, la ignorancia y el desdén por perpetuar una lengua, una cultura, la vida misma, por aquellos que son maltratados o perseguidos por defender la tierra que nos da de comer, por defender la vida misma. Esa que celebraban y veneraban nuestros ancestros.
No sólo fue presentar un libro que canta la belleza y fuerza de nuestros pueblos originarios, es también una puerta que se abre a nuestros hermanos, a que disfruten de la poesía y se vean reflejados en los versos que, al igual que las estrellas, nos cobijan a todos. Y así como la poesía, nosotros también abramos los brazos, los oídos y el corazón a nuestros hermanos, con respeto y amor de sabernos hijos de esta tierra, labradores de justicia y paz.

