¿Y ahora qué hacemos?

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La pregunta que encabeza esta columna es una pregunta recurrente en la ciudadanía, el alboroto de un proceso electoral como el vivido recientemente nos deja muchas anécdotas, muchas dudas también, por sobre todo, nos deja muchos aprendizajes, nos hace ver que tenemos que observar más allá de nuestra simple percepción temporal; esto es así, debemos dejar de lado apasionamientos para verdaderamente pensar en proyectos, debemos proyectar al futuro como elemento esencial del devenir histórico y no solamente ambicionar el momento presente.

Seguramente amigo lector, tendrás tu propia percepción de cómo se vivió el reciente proceso electoral  ¿qué circunstancias afectaron un proceso limpio? o tal vez tengas la percepción de que fue parte de otro proceso electoral más, lo cierto es que pasada la votación podemos identificar elementos que tal vez no se vivían en otra época; muestra de ello es que este fue el primer proceso electoral en el que la gran mayoría del electorado llegó y votó con el rostro cubierto, ya sea por un cubre bocas o bien por una careta protectora y aunque este elemento parezca irrelevante tiene varios elementos a analizar por ejemplo; la plena identificación del votante, que era uno de los elementos más observado y vigilado por los integrantes y representantes de casilla anteriormente; o bien el uso de elementos atípicos como el poder usar nuestro propio lapicero o crayón para ejercer nuestro derecho a voto, situación que cambia el paradigma que por años había sido inculcado por la autoridad electoral.

Es sabido que los procesos electorales en México tienen visos de monotonía y de cambios poco substanciales, sin embargo; habrá que ir pensando en nuestra modernidad y en la utilización de medios electrónicos válidos para poder ejercer de manera responsable nuestro derecho al voto, lo cual permitiría en caso de que nos hubiéramos encontrado en otro en otro contexto sanitario; el poder mantener una prudente y renombrada “sana distancia”, o en su caso; no salir de nuestro domicilio o hacerlo sin necesidad de generar innecesarias aglomeraciones, lo mismo pasaría con todos los involucrados en la jornada electoral, que tiene su pináculo en la votación, como lo son: funcionarios electorales, representantes de partido, observadores electorales, funcionarios de casilla, autoridades de seguridad, vigilantes ciudadanos, medios de comunicación y todos aquellos que directa o indirectamente participan para llevar a cabo el proceso electoral.

Resulta relevante señalar que el proceso electoral 2021 nos ha dejado una verdadera fiesta de la democracia con el tinte característico de una verbena mexicana, toda vez que hubo espacios en donde se ejerció el voto de una manera ejemplar; pero hubo también espacios donde se ejerció de manera temerosa pues se dieron varios actos violentos en las casillas, grupos no identificados llegaron a amedrentar al electorado, previo al día de la votación en algunos espacios se generaron disturbios con la pinta de proclamas, la quema de lonas que resguardarían a los funcionarios electorales y representantes de casilla de las inclemencias climáticas y en el día de la votación; hubo sucesos en donde se detonaron armas de fuego, en algunos otros casos hubo intimidación sobre los candidatos, lo que nos deja pensando en los resultados alternos del proceso electoral, pues siguen existiendo grupos de presión, seudo políticos que se escudan bajo el velo de la violencia, personas carentes de sentido común y con falta de lealtad a una contienda y sus principios éticos, que no aceptan una derrota y pareciera que dejan de lado las pretensiones sociales para convertirlas en pretensiones personales.

Las preguntas del electorado, una vez conocidos los resultados de la votación son: ¿dónde quedarán las propuestas de campaña?, ¿de qué manera se llevarán a cabo?, ¿es factible su cumplimiento? o son palabras que se lleva el viento, ¿de qué manera se informará su cumplimiento? y más aún, ¿recordarán los candidatos y ahora representantes populares electos a lo que se comprometieron y con quién se comprometieron? Es evidente que estas preguntas se formulan cada que concluye un proceso electoral y resultan victoriosos algunos de los candidatos a elegir. El gran reto que tenemos ahora es, saber qué destino seguir por el bien de México, por el bien de nuestra comunidad y por el bien comunitario de nosotros mismos; permanezcamos informados para hacer posible que esas promesas de campaña lleguen efectivamente a su cumplimiento, busquemos los canales adecuados para contribuir, pero también para pedir con convicción a nuestros representantes la pulcritud de su palabra y, por tanto, el cumplimiento de las promesas de campaña.

Otra de las aristas a observar es: ¿qué pasará con aquellos candidatos que no resultaron favorecidos con el voto en este proceso electoral?, ¿darán efectivamente cumplimiento a su palabra? ¿seguirán luchando por las causas de su comunidad?, ¿seguirán tratando de contribuir al engrandecimiento de su Nación? ayudando a los más necesitados o ¿dejarán de lado las tareas políticas para pensar en sus proyectos personales?, es sabido por la sociedad que algunos candidatos después de perder una contienda electoral se olvidan de aquello que en campaña dijeron, otros tantos buscarán por medio de la sociedad civil y sus asociaciones procurar un bienestar social y dicho sea de paso, permanecer vigentes; a ellos habrá que observar con atención, pues es ahí donde se cimientan los escalones que les llevarían a un éxito futuro, sobre todo siendo congruentes entre los que dijeron, lo que hicieron y lo que harán, porque es de esta manera donde verdaderamente se construyen los liderazgos.

Ojalá que las personas que en el campo de la batalla electoral se distanciaron o llegaron a confrontarse, entiendan que un proceso electoral se queda ahí en la arena, que ningún distingo político, partidario o ideológico nos haga desunirnos como sociedad; es momento de unir fuerzas para verdaderamente engrandecer a México y aunque esto suene imposible y un tanto ideológico, debemos encontrar puntos en común para caminar hacia un mismo rumbo y en los puntos en los que no coincidamos, buscar el beneficio para el mayor número de personas; mediante las ideas, mediante la acción, evitando dañar a los demás, los tiempos están urgidos de fraternidad y corresponsabilidad.

Finalmente, debemos entender que nuestra vida continua, habrá quien este esperando que se inicien las actividades de los representantes populares electos para sumarse a su proyecto, habrá quién después de este proceso electoral y en el que obtuvieron un empleo temporal tengan que acceder a una nueva búsqueda de empleo; habrá quienes aún en función empiecen a pensar en un futuro y lo que el destino les depara, lo cierto es que no debemos dejar de lado que las necesidades de México continúan, dejo como epitafio de esta columna el pensar sí las campañas o los procesos electorales pasados fueron solamente un posicionamiento de grupos políticos, de ciudadanos responsables o bien el testamento con el cual nosotros habremos de coexistir.