¿Y las Historias de Personas Defensoras de Derechos Humanos?

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Normalmente sabemos de las personas defensores de los derechos humanos cuando intervienen en los conflictos sociales para respaldar causas justas en favor de los más desprotegidos, o de plano cuando ellas mismas son víctimas de persecución, agresiones o la pérdida de la vida al incomodar a los poderosos, tanto de los gobiernos, el poder económico o del crimen organizado, pero casi nada sabemos entorno a las historias que hay detrás de estas personalidades.

María Luisa Aguilar es parte del equipo del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh), una organización de derechos humanos integrada por un grupo de más de 20 personas defensoras de derechos humanos provenientes de diversos contextos y disciplinas, dedicadas a acompañar a quienes ven sus derechos vulnerados, y es quien nos narra sus historias de vida.

Se trata de personas que han elegido trabajar por la justicia y por la dignidad de todos y todas. Han optado por no dejar de reaccionar frente a lo que no está bien y han decidido hacer algo al respecto. Se trata de una entrega total a la justicia.

Para María Luisa Aguilar, ahora que abundan discursos que cuestionan la importancia de la defensa de los derechos humanos, hay que reivindicar ese legado de quienes deciden abrazar esta tarea, o de quienes se suman a ella tras haber vivido en carne propia experiencias de injusticia y dolor. Son vidas que dan cuenta del terrible impacto de las graves violaciones a derechos humanos, pero también nos enseñan lo que es la dignidad, la valentía y la convicción.

Así tenemos grandes ejemplos de estas personalidades, como Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, quienes fueron criminalizados por defender los bosques de Guerrero, y perseguidos por el Ejército; mismo patrón que posteriormente se registró contra Ildefonso Zamora y su familia en el Estado de México; contra Italia Méndez, quien junto con otras diez mujeres ha denunciado la práctica de tortura sexual contra mujeres, cometida por diversas fuerzas de seguridad en el país.

Tenemos también los casos de Javier Campos y Joaquín Mora, “gallo y Morita”, jesuitas asesinados en la sierra tarahumara, y quienes llevaban décadas trabajando en las comunidades más vulnerables. Historias todas de gente valiosa.

*Licenciado y Maestro en Periodismo     

lurame_3@hotmail.com                  @luciorm