5 Culturas diferentes

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El diario se quedó en una parte muy interesante. Un trío amoroso que termina sólo por suceder en su cabeza y que Alex sólo piensa que son dos. La penitencia está al rojo vivo.

Las cosas estaban por ponerse aún mejores y ni siquiera se imaginan lo que estoy por citar. No existe diferencia entre P.T., Dana y Valerie para A.S todas le parecen atractivas. Lo único distinto entre ellas es su descripción física y las acciones concretas que han pasado entre el autor del manuscrito con estas tres chicas.

Si nos fuéramos por lógica, la única que ha mostrado interés verdadero es Valerie. Si utilizáramos como variante el sentirse a gusto hablando español, sería Dana. Y si usáramos como palabra clave romántico, sin duda alguna sería Paula.

¿Qué habrá pasado esa noche? Creo ya es tiempo de retomar el diario:

“16 de septiembre de 1995

Ya han pasado ocho horas desde que tomé la pluma y el papel, he descansado un poco y las ideas se han organizado de mejor manera en mi cabeza.

Katherine gritó por las escaleras para que todos bajáramos a desayunar. Desde mi habitación podía oler ese delicioso aroma a panqueques. Me paré y me eché agua en la cara, me vestí con ropa deportiva y bajé corriendo, allí ya estaba toda la familia.

Después de desayunar me subí a mi cuarto y una vez más abrí este libro de hermoso empastado. Bueno y aquí voy, la parte en que me quedé en la madrugada. A lo lejos pude ver señas de Alex para que subiera a una de las habitaciones; si quería, bueno no, bueno si, la verdad es que no tenía idea de lo que iba hacer.

Antes de que le pudiera dar mi decisión a Valerie, ella me jaló por donde había señalado el hijo de en medio de los Williams. Quisiera o no, algo iba a suceder esa noche. La chica con la que había estado saliendo abrió una de las cuatro habitaciones y allí en mis cinco sentidos vi como Josh estaba a nada de acostarse con una chica que no era P.T.

–¡Privacidad, por favor!– gritó él.

Obviamente yo y Valerie bajamos nuevamente a la fiesta. Ella estaba en un estado medio raro, parecía que estaba consciente y a la vez no, obviamente tomar tanto le afectó. Encontré un espacio solitario dentro de la casa, en donde ambos nos sentamos y empezamos a charlar:

–¿No crees que te has apresurado un poco?– pregunté yo.

–Va un mes y ni siquiera me has besado.– contestó ella.

–Es que jamás he hecho esto, no es algo sencillo para mí.– mencioné.

–Comprendo eso, pero algunas veces tienes que arriesgarte. Yo confío plenamente en ti y te quiero.– respondió a mis palabras.

–Yo también lo hago, pero algunas veces no comprendo ni lo que siento.– respondí.

–Hoy me enteré que hablaste con Dana.– dijo ella.

–¿Tiene algo de malo?–pregunté.

–Yo mismo vi cómo la mirabas. Exactamente igual a como lo haces conmigo y no sé lo que significa. Tal vez, podrías tú explicarlo.– mencionó ella.

–Son simples miradas. Tú eres la primera persona que me comprendió, un día no cambia un mes y mucho menos el lazo que tenemos.– dije yo tratando de calmar los fuegos.

En cuanto dije esas palabras ella posó su cabeza en mi hombro, me dio un beso en la mejilla y pronto terminó dentro del mundo de los sueños.

Su prima Cassie vino por ella y me pidió que la disculpara, que estas cosas no pasaban con tanta frecuencia. Yo no tenía ningún problema, pues nada había pasado; ella me expresó su cariño y mi cabeza confusa terminó por mentir. Lo menos que pude hacer fue llevarla al coche de sus tíos.

La fiesta estaba a nada del ocaso, quería regresar a la casa de mi familia provisional y por fin cerrar los ojos; pero para mi jodida mala suerte no encontraba a Alex. Ya iba a dar la una de la madrugada. Seguía en el patio, observando las estrellas y la enorme luna, algo que me parecía sumamente poético. Cuando una mano tocó mi espalda, era Dana:

–¿Qué haces tan solitario?– preguntó ella.

–Admiro la noche y espero por irme a casa.– respondí.

–¿Puedo acompañarte?– cuestionó la chica de origen español.

–Claro, ¿por qué no?– contesté.

–Sólo una pregunta ¿por qué hablamos inglés?–agregué.

Con ese comentario logré que ella soltara una carcajada. Esa noche seguimos conociéndonos, tal y como había pasado en la escuela. Me mencionó el chico que le gustaba, su vida en España, su familia, su filosofía para vivir y al final habló de Valerie:

–Me alegro de que estés con ella. Es una persona súper linda y que en estos momentos necesita mucha ayuda. Es muy tierno de tu parte.– dijo ella.

–¿Te puedo ser sincero?– pregunté.

Con su cabeza hizo un gesto de afirmación:

–No estoy seguro de lo que siento por ella y si esto pueda funcionar. La aprecio y en verdad lo hago, es mi primera amiga aquí, pero no sé si me gusta o si me estoy enamorado.– expresé mi gran dilema hacia ella.

–Son verbos tan antónimos y tan sinónimos al mismo tiempo, ni yo misma sé la respuesta. Lo mejor es dejar que las cosas pasen por si mismas.– respondió.

Después de ese comentario, llegaron por ella. Su respuesta me había dado una posible solución a mi problemática. Lo que no sabía Dana es que en menos tiempo había sentido el mismo dilema por ella ¿debía revelarlo o ser un poco discreto?

Me quedé reflexionando y pronto escuché el grito de Alex para regresar a casa. En toda una noche mi dilema disminuyó y a la vez aumentó. Respecto a lo que vi de Josh creo que será un secreto, no soy nadie para lastimar a P.T. al contárselo.

Esto será todo por hoy, me espera mi tarea.

A.S.”