MOMENTOS ESTELARES DEL AUTOMOVILISMO EN TOLUCA

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Estoy satisfecho con la cosecha de amigos que conseguí. En todas partes hice la amistad un culto y de la seriedad una obligación. Pude cometer errores con la cabeza, nunca con el corazón.

 Juan Manuel Fangio

 

 

Aunque usted no lo crea, al iniciar la segunda mitad del siglo pasado, por las calles de nuestra querida Toluca, llegaron a circular Ferraris, Mercedes-Benz, Lancias, Alfa-Romeo, Porsches, Oldsmobiles, tripulados por pilotos de talla mundial como el argentino Juan Manuel Fangio, los italianos Piero Taruffi Umberto Maglioli, el estadounidense Luigi Chinetti y los mexicanos Pedro y Ricardo Rodriguez, y Moises Solana.

Se le conocía como Toluca la bella y sus calles además de limpias, eran valoradas por la ausencia de baches gracias a una carpeta asfáltica parecida a los paños de los billares Barraza. Hoy, en el Tolucaos en donde cada día sobrevivimos, las calles parecen queso gruyére o buñuelos de la Merced.

No deja de resultar paradójico que la capital del Estado más importante de la República, luzca cual si fuese una de las más olvidadas de cualquier país centroamericano o africano. Toluca además, es una de las cinco ciudades mexicanas cuyos habitantes se destacan por el esmero y respeto por preservar los vehículos antiguos y clásicos.

El automovilismo es un deporte apasionante que ha trascendido las barreras del tiempo y la cultura para convertirse en un agente poderoso de identidad social. A través de su historia, el mundo de las cuatro ruedas ha logrado unir a personas de diferentes razas, géneros y nacionalidades, creando un sentido de pertenencia y comunidad entre sus aficionados.

Actividades y deportes como la restauración y preservación de vehículos antiguos y clásicos, las carreras de autos, el fútbol soccer con sus famosos Diablos Rojos del Toluca, el fútbol americano a través de los Potros Salvajes de la UAEMEX, la música, el teatro, la literatura y las artes plásticas, han contribuido a preservar la identidad de los toluqueños, siendo hilos conductores efectivos para hilvanar el tejido social que nos da sentido y propósito de comunidad y de bienestar en nuestra sociedad.

Fue en 1950, cuando la Carrera Panamericana puso en el calendario del automovilismo mundial a México, con cinco ediciones de 1950 a 1954, cuya ruta incluía pasar por Toluca, lo que fue el detonante para arraigar el gusto por el automovilismo en los toluqueños.

En la segunda parte de la década de los cincuenta, un grupo de toluqueños amantes de las sinfonías interpretadas por las bielas, los cilindros y el cigüeñal, encabezados por un referente en el deporte mexiquense, Don José Acra Carmona, fundador del primer club, el CADET, Club de automovilismo de Toluca, con Sixto Franco, Sergio Olguin, entre otros; organizaron las primeras carreras de autos en esta ciudad y así nació el Circuito Colón.

 

Entre otros pilotos aguerridos llegaron a correr en el circuito Colón famosos pilotos como los hermanos Rodriguez, Memo Rojas, Fred Van Beuren y otros más de la CDMX y por los toluqueños: los Velasco, Sergio Olguin, Manuel Mañón “el bofes”, “el huevo” Bernal, Melitón Díaz.

Por ello celebró y felicito a los organizadores del Circuito Colón, encabezados por Luis Orduña, evento automovilístico que se realizará los días 11 y 12 de octubre en el emblemático Paseo Colón Toluqueño.

Una vez suspendido este evento automovilístico, los jóvenes inquietos de la época, siguieron buscando dar rienda suelta a su afición por los autos. Por las calles de Toluca veíamos circular últimos modelos de Ford Galaxie, Ford Victoria, Impala, Cadillac, Lincoln, DeSoto, Volvo, Valiant; el primer Mustang 1965 que si no mal recuerdo era negro circulando por Toluca, fue del junior por antonomasia, Paco Negrete.

 

Los entusiasmados jóvenes se reunían en la clásica fuente de sodas, el Park, ubicado en la esquina en donde hoy esta la torre del Issemym en la Alameda, para lucir sus autos último modelo y cruzar apuestas para jugar arrancones informales al más puro estilo de la película American Graffiti.

El circuito improvisado partía del Park hacia el poniente hasta la entonces cama de piedra, también conocido como Guelatao, rodeaban el monumento a los Niños Héroes para regresar en sentido inverso hacia la Alameda. El jefe Villa y sus muchachos sufrían para infraccionar a los conductores.

Ya para finalizar los sesentas, se empezaron a organizar los arrancones de cuarto de milla, en lo que antes se conocía como la avenida circunvalación hoy paseo Vicente Guerrero en el poniente de la ciudad, con la meta de salida a la altura de donde hoy se ubica la tradicional pastelería “el pollito”, para terminar en la meta de llegada en donde hoy se ubica el sanatorio Florencia.

Por supuesto que el organizador era nuestro querido Pepe Acra, con otros toluqueños como el “bombón” López, el de las grúas; ahí llegaron a correr Pepe Acra jr. Y Pepe Manzur, en un pequeño bólido amarillo apodado tweety, preparado por el famoso y reconocido preparador de autos de competencia Pipo Villa.

 

Recuerdo muy bien que en aquellos tiempos circulaban por las calles choriceras, verdaderas joyas como el Barracuda y el Challenger de Roberto Salgado, los autos de Sergio López, de Diego Mendoza, de los Pons.

Años después, siguieron las competencias de Cuarto de Milla en lo que fuera el viejo aeropuerto en la aviación Autopan, en la zona industrial por los rumbos de la General Motors y más recientemente en el Centro de Convenciones de Toluca.

Mención especial merecen los coleccionistas de autos y sus restauradores, dentro de los primeros se encuentra Pepe Manzur, de los más reconocidos a nivel nacional. Joaquin Iglesias QEPD, Germán Sánchez y entre los restauradores, José Luis Heliodoro Sánchez.

En el Valle de Toluca, también hay varios clubes de automóviles, destacando el Club de Autos Antiguos y Clásicos de Toluca, A.C.

Vaya un aplauso para Luis Orduña. Francisco Arriaga Albarrán, Carlos Monroy, Eduardo Conzuelo y para todos los organizadores y patrocinadores de este evento.