La importancia del autoconcepto

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El autoconcepto es la opinión que una persona tiene sobre sí misma, que lleva asociado un juicio de valor. Autoconcepto no es lo mismo que autoestima; sin embargo, su relación es estrecha y no podría entenderse uno sin la presencia del otro.

La forma en la que nosotros nos veamos y la forma en que nos cataloguemos es el autoconcepto; y éste es una parte importante de la autoestima ya que a partir de nuestra manera de vernos vamos a tomar actitudes, y nos vamos a dar un valor que va a influir en nuestro estado de ánimo. Cada persona tiene en mente cómo se percibe a sí misma.

Incluyen factores que son importantes para la persona que van desde la apariencia física, así como sus capacidades sociales, físicas, intelectuales, etc. Todos debemos aceptarnos tal como somos y no importa si tenemos defectos, debemos tratar de mejorarlos y seguir adelante. Si tenemos autoestima baja, hay factores que indican este estado de ánimo, como son la timidez, el temor hacia lo que opinen o piensen los demás, el miedo, la duda, la inseguridad y sobre todo nos creamos un complejo de inferioridad que hace que nos sintamos menos ante los demás. 

El autoconcepto representa la imagen que tenemos de nosotros mismos. Se crea a partir de una serie de variables, pero es particularmente influenciado por nuestras interacciones con las personas importantes en nuestras vidas.


El autoconcepto incluye la percepción de nuestras capacidades y nuestras flaquezas, y a medida que envejecemos estas percepciones de nosotros mismos se vuelven mucho más organizadas, detalladas y específicas. Cuando esta valoración de nosotros mismos es positiva, la autoestima es alta, pero cuando la valoración es negativa, la autoestima es baja.


Según la teoría de la identidad social, el autoconcepto se compone de dos partes fundamentales: la identidad personal y la identidad social.


Nuestra identidad personal incluye cosas como los rasgos de personalidad y otras características que hacen a cada persona única. La identidad social incluye los grupos a los que pertenecemos dentro de la comunidad, la religión, la universidad o la propia familia.


Para el Psicólogo Carl Rogers el concepto de sí mismo se compone de tres factores diferenciados:


  1.     La imagen de ti mismo, o cómo te ves. Es importante darse cuenta de que la auto-imagen no coincide necesariamente con la realidad. La gente puede tener una auto-imagen inflada y creer que son mejores las cosas de lo que realmente son. Por el contrario, las personas también son propensas a tener auto-imagen negativa y percibir o exagerar los defectos o debilidades.

  2.     La autoestima, o cuánto te valoras. Una serie de factores puede afectar a la autoestima, incluso cómo nos comparamos con los demás y cómo responden los demás ante nosotros. Cuando la gente responde positivamente a nuestra conducta, somos más propensos a desarrollar una autoestima positiva.

  3.     El Yo ideal, o cómo te gustaría ser. En muchos casos, la forma en que nos vemos y cómo nos gustaría vernos a nosotros mismos no coincide.
    Las características principales del autoconcepto son las siguientes:

El autoconcepto no es innato sino que se va creando a partir de las experiencias que vivimos y la imagen proyectada o percibida en los otros. Es un todo organizado donde la persona tiende a ignorar las variables que percibe de él mismo que no se ajustan al conjunto y tiene su propia jerarquía de atributos a valorar.