Notas como estilo filosófico: Invitación a la lectura de Observaciones a “La Rama Dorada” de Frazer

Views: 1011

Las Observaciones a “La Rama Doradade Frazer es un texto perteneciente al llamado periodo de transición del filósofo vienés Ludwig Wittgenstein. Queridísimas por unos y sin importancia para otros, el texto, finalmente, es una compilación de notas ordenadas por sus albaceas sobre un texto considerado capital para la antropología contemporánea desde inicios del siglo XX hasta, tal vez, parte de la segunda mitad de este: La Rama Dorada. En aquél enciclopédico compendio, su autor, James George Frazer pretendió haber ofrecido una explicación moderna, científica y desmitificada sobre dos de los fenómenos culturales que más llenos de oscuridad habían estado en el campo de la antropología desde que esta fue considerada una disciplina independiente: la magia y la religión. 

La figura de Frazer era, cuanto menos, complicada y fascinante. Poseía una erudición sobre filología antigua y sobre historia de las religiones fuera de lo común, era un narrador de historias arcaicas sin parangón y sin embargo, era también un positivista de hueso colorado que a día de hoy sería condenado moralmente por lanzar improperios sobre las culturas indígenas de la antigüedad y por haber llamado salvajes a todas las civilizaciones ajenas a los avances científicos y tecnológicos de la Inglaterra de los S. XIX y XX. Pero, como fuera, su propósito con la inabarcable Rama Dorada, fue, finalmente, no comprender sino explicar. Explicar, –de acuerdo a las exigencias de la academia occidental contemporánea– la injerencia de la magia y la religión como fenómenos hasta aquél momento inefables en el desarrollo de las grandes civilizaciones de la humanidad; incluyendo a América en toda su extensión.

Tal propósito y tal método fue, pues, el que desató toda la cólera y pasión germana que vivía dentro de Wittgenstein: el filósofo vienes que, por así decirlo, es una de las primeras figuras en señalar todas las problemáticas, errores, infamias y tropiezos filosóficos de una obra considerada canónica para enseñar antropología durante su tiempo. La Rama Dorada era un texto académicamente eminente. Nadie podía negarlo. Una extensión progresiva desde su publicación en 1890 hasta 1941 de 12 volúmenes en total, formaba una edición monumental que, cada vez y con el debido cuidado, se iba asentando la obra como un hito bibliográfico incontestable. Pero nada más. Nada más, en el sentido de que sus problemas de explicación, sus sesgos y sus continuas vulgaridades a la hora de tratar dos temas tan ricos filosóficamente como el surgimiento, desarrollo, intención y riqueza conceptual del ejercicio de los sacerdotes y de los chamanes de la antigüedad, quedaba continuamente reducido a una serie de pasos sin importancia y sin aporte ninguno a las ciencias modernas por los que algunas culturas en estados salvajes habían pasado hasta desembocar en el actual estado de esplendor de las ciencias naturales. Como se podrá esperar, para Wittgenstein, el filósofo de lo indecible y de lo místico, este tipo de actitudes eran exactamente aquellas contra las que se quería enfrentar y las que ejemplificaban de mejor manera aquella ‘ceguera de aspectos’ contra la que nos quería prevenir.

 

En Observaciones a “La Rama Doradade Frazer, entonces, lo que encontramos –lejos de una crítica sistemática o rigurosísimamente establecida sobre aquellas que critican o comentan textos párrafo por párrafo– es un texto intenso, personal, sincero, lucidísimo y alejado del típico formato filológico al que la academia nos tiene tan acostumbrados para referirnos a la obra de un tercero. Lo que es, a mi juicio, precisamente el ingrediente que destraba todo el valor de este libro diminuto capaz de hacernos comprender dos cosas fundamentales: que, así como La manera científica de ver un hecho no es la manera de verlo como un milagro, la de Frazer tampoco es la mirada más adecuada para poder conectarnos y entender aquella intención y vivencias encarnadas que están detrás de aquello que nos quieren decir; y que, tras todas aquellas, hay implícita una confesión que lucha por salir por parte de aquellas culturas ajenas que se comunican con nosotros a través de manifestaciones espirituales como pueden ser la magia y la religión, pero que nosotros, somos continuamente incapaces de comprender. 

De aquello, tratan estas valiosísimas notas que, esta semana, no quería dejar de recomendar.