Dos prosas matriarcales
Como la ves jefa
Pues nada que ya tiene buen rato que te fuiste, pero sigues aquí metida en mí, rayándome el corazón.
Como ves jefa que cada recuerdo tuyo hace que me ardan los ojos y hasta en ciertos momentos como ahora, reflexione que algo chingón pueda que suceda al irnos de este mundo, y es que a lo mejor allá arriba te vuelvo a abrazar. A ti y a todo el montón de gente que quise tanto.
No te adoré, te adoro mi jefa chula. Tú sí que la supiste hacer: diste todo por tu familia por ejemplo esos tres meses sin dormir cuidando a Checo o como maga de la vida real, multiplicando los panes y los frijoles para seis hambrientos que por cierto siempre a tu vera y a la de mi jefe, nos quisimos y nos queremos tanto.
Mi querida Chepinita, mi jefecita chula, te aviso que más pronto de lo que pensemos ojalá te vuelva abrazar y como siempre darte tú beso en la frente.
Y de mil recuerdos me viene el día de tu santo que llorabas con las canciones rodeada de todos y terminábamos con tu bendición.
Yo sé que hay todavía miles de jefas de antes que anteponen sus hijos a los avatares propios y yo ochenteno recuerdo cuando en el minuto final tomé tus manitas, rasposas como lija de tanto lavar y te dije hemos salido de muchas y saldrás también de ésta. Y aunque no fue así, finalmente así fue, pues que aquí estas, aquí te tengo y no en un día en especial como hoy, sino siempre.
Tú nos enseñaste la unión, el cariño, el ser solidarios y lo lograste, pero mamita linda algo se te olvidó: cómo mitigar tu ausencia, cómo dejar de llorar.
Como la ves jefa.
El imaginario popular
El indiscutible ingenio del pueblo va y viene con la palabra. La trae y la lleva, la hace suya y aunque los eruditos no la tomen en cuenta aquí están:
En la madre.
o
Que poca madre.
o
¡Vamos a madrearnos!
o
¡Hay mamacita!
o
No tuvo madre
o
Mamita linda
o
¡Oh Madre Mía!
o
Ni madres
o
Mamamía.
o
Se dio en la madre
o
¡Qué madriza!
o
Por mi madre bohemios
o
Vale madres
o
Se fue echando madres
o
Mater Admirabilis
o
Santa Madre.
o
Chinga a tu madre
En cuatro actos
A un año de nacido
Ma-ma
Primer escrito en la primaria
Mamá me mima
Al verla joven y enhiesta
¡Mamá!
En la vejez, haciendo dislates
Hay mamá no te digo
Y cuando le cerramos finalmente
los ojos a la vida, sale de nuevo el grito:
¡Mamaaaá!
Y por fin que todas las madres
del mundo
Benditas sean.

