DIMINUTO FANTASMA QUE ME ACOMPAÑA A DIARIO DESDE QUE TE FUISTE COMO VIEJO ACORDEÓN SIN SEPULTURA (detalle)
La mesa de noche a la que no le gusta la noche
O esa taza a la que se le rompe la oreja
Cuando uno está tomando ese café que costó un gota a gota eterno
O esos plumones nuevos que al usarlos la pizarra les niega que existan
Han de ser voces de objetos, palabras, que a veces arrojan los líquidos
Cualquiera fuera su procedencia,
Han de ser
También, esos fantasmas sin música y que no asustan
Porque la noche se planta en mi mesa en el día,
La oreja que está todavía pegada con oído a mi cabeza no escucha ni vibra
Y mis plumones se volvieron como por arte de magia en todos negros.

