REGIDORES YA NO SOPORTAN AL ALCALDE JUAN GORDILLO Y SUS ABUSOS EN OCUILAN

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En medio de un clima de tensión, regidores y actores sociales denunciaron una serie de irregularidades administrativas, nepotismo, desvío de recursos públicos, hostigamiento laboral y violencia política en la administración encabezada por el alcalde de Ocuilan, Juan Luis Gordillo Abundis.

Durante diversas sesiones de cabildo y en conferencias públicas, los regidores acusaron que, pese a múltiples solicitudes de información financiera y administrativa, el gobierno municipal ha respondido con opacidad y represalias.

El pasado 18 de agosto, tras la entrega de 307 recibos de nómina, se detectaron pagos a asesores con sueldos desproporcionados de entre 20 y 30 mil pesos mensuales, montos que superan hasta en tres veces lo que perciben los propios directores municipales, y cuadruplican el salario de policías así como de trabajadores de servicios públicos, quienes ganan alrededor de 9 mil pesos al mes. Además, señalaron la duplicidad de funciones del titular del Instituto de Cultura Física y Deporte, quien también cobra como funcionario en el municipio de Malinalco.

La situación se agravó el 20 de agosto, donde se evidenció un patrón de hostigamiento y despidos injustificados contra empleados que respondieron a solicitudes de información.

Particularmente, el personal de la Tesorería Municipal habría sido separado de su cargo tras entregar documentación clave que sustentaba denuncias sobre presuntas irregularidades.

El regidor público, Tomás Abundis, advirtió que dicha práctica se ha convertido en una estrategia sistemática de persecución política, señalando que incluso trabajadores con más de nueve años de servicio fueron despedidos sin causa administrativa válida.

“Quienes cumplen con la ley son castigados, mientras que quienes encubren la opacidad y los excesos son protegidos”, sostuvo.

La tensión escaló durante la vigésima tercera sesión de cabildo, cuando un grupo de al menos 20 trabajadores de la administración irrumpió en la sala, encabezados por funcionarios cercanos a la presidencia, lanzando gritos, amenazas y agresiones contra regidores de oposición. Entre los incidentes más graves se registró un intento de agresión física por parte de una ciudadana identificada como aviadora en la nómina municipal.

Lejos de frenar los excesos, el presidente municipal suplente, Juan Morillo, junto con el secretario del Ayuntamiento, Edgar Vázquez Suárez, fueron acusados de tolerar y consentir las acciones, omitiendo garantizar la seguridad y el orden durante las sesiones.

Abundis alertó además sobre el uso de la policía municipal como herramienta de castigo político, lo que, afirmó, constituye una violación grave a la legalidad y a los derechos humanos de los trabajadores.

Los regidores y denunciantes coincidieron en que el municipio atraviesa una crisis de gobernabilidad, marcada por nepotismo, compadrazgo, patrimonialismo y sistemática negación de información pública, a lo que ahora se suman despidos masivos, amenazas y persecución política.

“Estamos frente a una administración que, en lugar de atender las denuncias, responde con purgas, silenciamiento y violencia”, concluyeron.