FEMINISTAS HACEN UN RECUENTO DE LOS DEFECTOS DEL CENTRO PARA MUJERES
En el marco del 25N, integrantes de la Red de Feministas Radicales en el Estado de México, señalaron nuevamente al Centro de Justicia para las Mujeres (CJM) del Estado de México como una institución precarizada, opaca en el manejo de recursos y permeada por prácticas de corrupción que afectan directamente a las víctimas que acuden a denunciar violencia.
Las integrantes afirmaron que el CJM, al que llaman “la caja chica del Gobierno y del Estado”, opera con recursos que, aseguran, no corresponden a lo que oficialmente se reporta. Explicaron que politólogas y legisladoras de la misma resistencia han impulsado iniciativas para transparentar el uso del presupuesto asignado, sin que las autoridades las hayan escuchado.
Recordaron que cuando iniciaron su organización en 2020, “ni siquiera los medios acompañaban”, y que fueron constantemente señaladas por asumirse como separatistas. Afirmaron que esta postura buscaba evitar la confusión con otros movimientos, incluidos sectores liberales o queer, con quienes —dijeron— mantienen diferencias respecto a la defensa de los derechos de las mujeres como sujeto político.
La colectiva enfatizó la importancia de nombrar en femenino todas las profesiones, siguiendo la línea histórica que reconoció a la mujer como sujeto de derechos en el Congreso de Viena de 1993, impulsado por Marcela Lagarde. Recalcaron, además, la necesidad de que los centros especializados sean atendidos por mujeres: “No es posible que en 2025 sigamos viendo que denuncias de abuso sexual o abuso sexual infantil sean recibidas por hombres”.

Las denunciantes señalaron que continúan las fallas estructurales dentro de la institución, como la falta de sensibilidad, la revictimización y la ausencia de personal debidamente capacitado. Aseguraron que existen criminólogas y criminalistas dentro del propio centro que no son tomadas en cuenta, pese a su formación.
Explicaron que se han infiltrado en diversas áreas —incluidos juzgados de juicios orales— para acompañar a víctimas y documentar irregularidades, asegurando que han sido expulsadas incluso sin protestar, únicamente por portar prendas moradas que las identifican. “Las víctimas siguen siendo revictimizadas una y otra vez”, afirmaron.
También denunciaron actitudes de funcionarias que calificaron como frívolas, como tomarse fotografías dentro del edificio sin demostrar compromiso con su labor. “Lo que nos preocupa son las MPs, cómo le vamos a hacer para que esto funcione”, señalaron, refiriéndose a las funcionarias del Ministerio Público.
Afirmaron que continuarán presentándose, presionando y articulando redes de mujeres para exigir un funcionamiento adecuado del centro, especialmente en un contexto donde la desaparición de mujeres sigue siendo un problema grave. “Hoy vamos a hacer un pequeño pase de lista de las desaparecidas. Nos quedamos cortas: traemos el 10 por ciento”, lamentaron.
