¡Tu voz!
Pinto un sol en suave lienzo,
bebo de tu ausencia
el vino dulce del silencio.
La noche se rinde en un susurro
y te busco en mi cielo, en la nube
que acaricia el eco de la brisa
que cabalga cada estrella endiosada
en el arrullo de tu voz.
Música tenue de terciopelo y calma
habita el beso que le falta a mi alma.
Se detiene el viento en dulce suspiro.
La luna es testigo del deseo que escapa
besos que provocan
viajando a tu
boca.
Koro.

