El rostro de un nuevo Cronista del Centro Histórico de Toluca
Inicio esta columna con bastante gusto y agradecimiento a las personas que vieron en mí un prospecto adecuado para desempeñar la labor que hoy día tengo sobre mis hombros, cuestión que no es para menos, ya que este cuadrante por el que muchas personas circulan diariamente podría ser quizá el másimportante del municipio de Toluca, ése donde todo ciudadano tiene la mirada fija y cuestiona si es que algo llega a estar fuera de lugar.
Así que tras un proceso de selección que requirió el ingreso de cierto tipo de documentos en tiempo y forma ante la autoridad municipal, nos fueron solicitadas cartas de recomendación de varios vecinos, un plan de trabajo, una carta donde expusiéramos el porqué queríamos desempeñar esa labor, además de claramente acreditar nuestra residencia en dicha delegación, así que al ser vecino de la colonia Francisco Murguía, vi ahí una oportunidad que no podía rechazar, ya personalidades destacadas como el anterior cronista municipal, el Maestro Francisco Xavier Estrada Arriaga vieron en mí un perfil especial para realizar las labores que le competen a un cronista delegacional.
Cuestión que justamente hoy día sigue provocando revuelo, puesto que muchas personas quieren encasillar el qué es un cronista en una definición que sería mas propia para la academia o para un diccionario, aunque justamente eso volvería muy reduccionista el qué es lo que somos actualmente los cronistas.
Hecho importante es que un cronista hace un revisionismo de la historia, pues como lo dice su nombre siempre alude al tiempo al Cronos, pero no es necesariamente un historiador propiamente acreditado como lo exigen espacios académicos y universidades, más bien me gusta ver la figura del cronista como un artesano, que con la ayuda de la palabra escrita, registros o con la tradición oral, evoca historias, relatos, cuentos o leyendas de ciertos espacios, pues al contrario de lo que opinaban anteriormente, el cronista no es un merolico itinerante que se haya memorizado datos históricos para el entretenimiento del vulgo.
El cronista, además de que desempeña una labor Ad honorem, sin ningún tipo de remuneración y sin fines de lucro, propiamente dicho, tampoco forma parte de la maquinaria administrativa, ni está para cumplir dictámenes de lo que debe o no debe hacer, creer o pensar según una ideología o dogma.
Ya que como lo dije en líneas anteriores, el cronista hace un revisionismo histórico de los hechos, tanto del pasado como los actuales, y se dice que también de los actuales porque, hablando filosóficamente, cuando lo hacemos del presente éste ya se ha convertido en pasado.
Aquí, como lo pueden ver, surge la necesidad de crear una nueva crónica, una crónica viva o hasta con alma, una crónica que saque la nariz de archivos empolvados y se mire a sí misma para así, algún día,hacer análisis críticos de la realidad.
Así que además de ser un cargo Ad Honorem, también es un compromiso moral para quien algún día lea una crónica, alguien que en un futuro sabrá que desempeñamos una labor que fue más allá de los cánones establecidos por unos pocos mientras mantuvieron su poder hegemónico con los cargos de cronistas.
Pues el cronista es, evocando a Heidegger, también un Ser en el tiempo, alguien que es capaz de revivir a los muertos y traerlos en vida con los relatos, ya que,si me preguntan ¿qué es la crónica?, debo decir que es un ente vivo que está más allá del papel y de formatos de Excel.
Y si la pluma es mas poderosa que la espada, es así como el cronista tiene una de las armas mas poderosas para dar vida a la palabra.
