Precariedad

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¿Qué es el estatus de precariedad? La falta de algo ya sea, estabilidad, recursos materiales, trabajo. Salud. En fin y, en resumen, ser vulnerable como persona o como grupo. Esta ocasión vengo a hablar de la vulnerabilidad del poeta y de su precariedad, que es lo mismo. ¿Por qué no existe el puesto de trabajo de poeta? En su lugar se inventa una serie de figuras inconexas entre ellas como la de: reportero, gestor cultural, director de alguna redacción o propietario de una editorial independiente. La tristeza es porque en México no existe un mercado formal para escritores de poesía. Muy pocas editoriales de difusión masiva elegirían un libro conformado por poemas, en su mayoría, los libros de poesía son autogestionados o autopublicados por los poetas. ¿Por qué? Por el bajo índice de lectores, por la nula rentabilidad comercial de un folletín de poesía.

Los mexicanos sólo leen (por necesidad académica) libros científicos. Un libro de poesía no constituye un elemento mediático masivo. Las grandes editoriales priorizan la narrativa y el ensayo, se piensa del poeta que no cuenta con estudios para ejercer la disciplina que ejecuta, no así del novelista o ensayista que es un experto en la materia. Se ha romantizado la precarización al punto de querer sustituir la vulnerabilidad por el personaje del freelance sin percepciones salariales fijas ni derecho a esquemas de aseguramiento de la salud.

Históricamente, el Estado, el Gobierno, son rescatistas de poetas, ofreciendo becas y publicaciones, premios literarios, subsidios. La competencia es brutal y ahí vemos destacar a los más aguerridos poetas, destrozando la imagen pacifista que es más acorde con el género literario que se practica. Entonces ¿De qué viven los poetas en México?, pues de otro trabajo que no sea el de la Poesía, aumentar por favor, la complicación de tener una familia de varios integrantes, hijos en edad escolar o bien, compromisos sociales y familiares a los que debe acudir para no entrar en el aislamiento tipo Hermitage como Rousseau y parecer por resultante, un simio alejado de la sociedad.

Transformar estas condiciones al género femenino y se obtendrá un panorama inequívoco de lo que es la mujer poeta o la poesía escrita por mujeres. Con la venta de libros inexistente, sólo queda el camino en la docencia, en la edición y corrección, así como en la gestión cultural tan criticada y competida. Además de la ausencia de lectores entre las infancias por la  modificación de los textos de literatura en el nivel primaria. ¿Ahora puede comprender por qué leer en un parque público resulta no solo atractivo, sino dignificante?

Ahora resulta, que el Ágora de los Poetas del Parque Matlazincas de Toluca  está lleno de tierra, ya no tiene placa, y no hay poetas ni vivos ni muertos a los que leer y cuando alguien se atreve a leer obra propia en una cálida tarde de Mayo debe ser cuestionado sobre sus intenciones. Que alguien salve a la Poesía, porque yo estoy a punto de decir lo que dijo Papasquiaro –yo ya me cansé–