Economía, política y comunicación

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Para pensar la economía, es necesario partir de la política, y para ello es inevitable retomar la perspectivade Hannah Arendt (Arendt, 1993). La teórica regresa alos conceptos centrales de la Antigüedad clásica; épocaen la que existía una clara separación entre lo privado(oikos) y lo público (polis): dentro del hogar, el hombreejercía una autoridad casi absoluta, mientras que en el espacio común se convertía en ciudadano, sujeto a normas colectivas. Así, la política surge como el ámbito donde se organiza, discute y regula aquello que pertenece a todos. Pero, ¿qué sucede hoy día en queesta distinción se ha desdibujado con la irrupción de las redes sociodigitales, donde lo público y lo privado se entrelazan? Este fenómeno remite directamente apensar la comunicación como recurso, lo que hacepertinente abordarlo desde dos perspectivas centralesdentro de la Economía Política de la Comunicación(EPC): por un lado, la propuesta de Vincent Mosco,particularmente en los capítulos 1, 2 y 7 de The PoliticalEconomy of Communication (Mosco, 2009); y, por otro, el enfoque desarrollado por Janet Wasko, Graham Murdock y Helena Sousa en la introducción de TheHandbook of Political Economy of Communications(Wasko et. al., 2011).

Para Vincent Mosco, el problema central radica en la necesidad de un marco teórico capaz de explicar las relaciones de poder que atraviesan la producción, distribución y consumo de los recursos comunicativos en un contexto de globalización y cambio tecnológico. El autor es claro desde sus primeros párrafos: superarvisiones limitadas como el determinismo tecnológico (que ignora el poder) o el esencialismo (que reduce todo solo a lo económico o solo a lo cultural). Además, propone entender la comunicación como un proceso social constitutivo. Para responder a la complejidad actual, propone una transición del estudio de estructuras estáticas (instituciones) al análisis de procesos dinámicos —mercantilización, espacialización y estructuración— como puntos de entrada para comprender la totalidad social. Y aquí me interesaafirmar algo: considero que existe una relación entre las ideas de Robert T. Craig (Craig, 1999), Vincent Mosco y Manuel Castells (Castells, 2009) y se fundamenta en esta premisa compartida: la comunicación no es un simple intercambio de información, sino el proceso social fundamental que constituye la realidad, el poder y las relaciones sociales. Además, pienso que existe un consenso entre los tres sobre su postura ante la insuficiencia del modelo tradicional de emisor-receptor.

En la misma línea, Janet Wasko, señala la insuficiencia de los enfoques económicos convencionales paraexplicar el papel de la comunicación en el capitalismo contemporáneo. Subraya la tensión entre interés privado y bien público, agudizada por la privatización y el poder corporativo. Su tesis plantea que las industrias de la comunicación no sólo tienen un peso económico propio, sino que también constituyen el espacio donde se representa y disputa el orden social. Por ello, la autora ysus colaboradores proponen un enfoque integral

—histórico, moral y orientado a la acción— que permita analizar cómo las estructuras de poder mercantilizan la cultura y afectan la vida democrática.

Asimismo, Vincent Mosco plantea una epistemologíarealista, inclusiva y crítica, junto con una ontología centrada en procesos dinámicos; concibe el poder como control en contextos de resistencia y destaca la praxiscomo articulación entre conocimiento y cambio social.Por su parte Wasko propone una ontología holísticadonde lo económico, político y social están interrelacionados; entiende el poder como eje estructurante, la comunicación como espacio de disputa y asume una epistemología comprometida con la justicia social y la acción.

Para finalizar, es pertinente destacar que tanto VincentMosco como Janet Wasko articulan sus propuestas a partir de conceptos clave que permiten hacer legibles sus aportaciones al campo de la Comunicación/Cultura contemporánea. En el caso de Mosco, sobresalen la mercantilización —transformación de valores de uso envalores de cambio—, la espacialización —superación de límites geográficos mediante la tecnología (esto se puede vincular con (Chadwick, 2017) y (Treré, 2020)— y la estructuración —proceso de configuración derelaciones sociales—, los cuales operan comoherramientas analíticas para comprender la dinámica del capitalismo comunicacional.

Por su parte, Wasko enfatiza la mercantilización como proceso central, pero la articula con nociones como propiedad y control —que permiten identificar quién define la producción simbólica—, la economía moral —orientada al equilibrio entre mercado y bien común— y el trabajo como fuente de valor frecuentemente invisibilizada. Considero que estos conceptos evidencian una preocupación compartida por desentrañar las relaciones de poder que configuran la producción cultural en las sociedades contemporáneas.

Bibliografía

Arendt, H. (2018). ¿Qué es la política? (R. Sala Carbó, Trad.). Paidós. (Trabajo original publicado en 1993).

Castells, M. (2009). Comunicación y poder. AlianzaEditorial.

Craig, R. T. (1999). Communication theory as a field. Communication Theory, 9(2), 119– 161.

Mosco, V. (2009). La economía política de lacomunicación. Alianza Editorial.

Treré, E. (2020). Introducción. En Activismo mediático híbrido: Ecologías, imaginarios y algoritmos (pp. xx–xx). [Falta completar editorial].

Wasko, J., Murdock, G., & Sousa, H. (2011).Introduction: The political economy of communications. En J. Wasko, G. Murdock, & H. Sousa (Eds.), Thehandbook of political economy of communications (pp. 1–11). Wiley-Blackwell.

Chadwick, A. (2017). The hybrid media system: Politicsand power (2nd ed.). Oxford University Press