LA IMPORTANCIA DE SER PACIENTE

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En un mundo en el que la inmediatez se ha convertido en una constante, parece más necesario que nunca cultivar la paciencia. Hemos llegado a un punto en el que normalizamos conseguir de forma rápida muchas de las cosas que necesitamos (o que creemos necesitar).

Además, esta tendencia a la inmediatez nos impide en muchas ocasiones valorar y disfrutar de la vida. Nuestra capacidad de asombro y regocijo puede ir desapareciendo si buscamos la inmediatez continuamente. También puede llegar a dificultarnos la capacidad para afrontar los retos con éxito debido a las prisas y la impaciencia.

¿Por qué es importante practicar la paciencia?

  1. Nos ayuda a tolerar mejor los contratiempos. Así es. La paciencia aporta calma y perspectiva cuando las cosas no salen como esperábamos. La frustración se reduce y nos enfocamos hacia posibles soluciones constructivas.
  2. Contribuye a que tomemos mejores decisiones. Entrenar el cerebro en paciencia nos ayuda a reducir la impulsividad. Nos permite tomar las cosas con más perspectiva y ver las situaciones de forma más objetiva. De esta manera, las decisiones serán más racionales y probablemente, más acertadas.
  3. Mejora las relaciones interpersonales. Una de las principales fuentes de conflicto en las relaciones con los demás tiene que ver con la impaciencia. Ser impacientes genera problemas frecuentes con los demás. Nos lleva a ser muy autoexigentes y a alterarnos si las cosas con los demás no van al ritmo que esperamos. Por el contrario, la paciencia contribuye a que seamos más respetuosos y compasivos con las personas.
  4. Se reducen los conflictos. Las personas pacientes gestionan de forma más eficaz sus emociones y no se dejan arrastrar por ellas. El enfado, la impulsividad, la angustia… se controlan mucho mejor, lo cual contribuye a que el afrontamiento de situaciones difíciles se realice de forma óptima.
  5. Nos protege de experimentar problemas de salud mental. Se ha demostrado en diversos estudios, que las personas pacientes tienen menos probabilidad de presentar problemas como la depresión, problemas de sueño, estrés y otras emociones desagradables (frustración, impotencia, etc.)
  6. Nos permite gestionar mejor las preocupaciones. La impaciencia nos conduce a darle vueltas y vueltas a las cosas. Tenemos la necesidad de encontrar respuestas a nuestras inquietudes de forma inmediata para evitarnos el malestar que genera el no tener todo bajo control. A medida que hacemos esto, nos vamos alejando de la realidad y cada vez es más difícil gestionar nuestras preocupaciones. La paciencia nos aporta sosiego y calma, estados muy necesarios para resolver las dificultades y no obsesionarnos con ellas.
  7. Nos ayuda a respetar las normas con más facilidad. Una de las causas más frecuentes para saltarse normas es la impaciencia. Para adherirse a las normas es esencial tener la capacidad de posponer la gratificación y para eso necesitamos la paciencia. En el ámbito familiar seguro que te has dado cuenta de esto. Por ejemplo cuando se quieren levantar de la mesa antes de tiempo porque quieren volver a jugar. La paciencia sin duda es un aliado estupendo que facilita respetar las normas.
  8. Toleramos mejor la incertidumbre. Precisamente uno de los motivos de la impaciencia es la aversión del ser humano a la incertidumbre. Es un escenario en el que no nos gusta estar y por eso hacemos lo que sea para salir de él. La paciencia nos ayuda a sobrellevarla mucho mejor. Al tener interiorizado que las cosas y procesos llevan sus tiempos, toleramos la incertidumbre sin grandes problemas.