+ “¿Quién contrató a Lino?”, pregunta Octavio Martínez; Los defensores del Estado de México, más de lo mismo o simples precampañas disfrazadas; La operación electoral de “Trini” Franco en el PT

Views: 30

La frase:

El combinado vasco, español, marroquí, venció a los africanos afrancesados.

UNA REALIDAD

¿Qué tanto defenderán al Estado los priistas?

Los defensores y defensoras del Estado de México son una figura muy particular inventada por la actual dirigencia nacional y estatal del Partido Revolucionario Institucional para truquear la Ley Electoral y permitir a sus integrantes comenzar la carrera por las diputaciones locales, presidencias municipales y diputaciones federales sin esperar a los plazos legales, les favorecerá para hacer un proselitismo disfrazado, en el que seguramente se gastará mucho más de los límites permitidos, en busca de recuperar un poco de los votos perdidos por el tricolor en los últimos años de migración, principalmente del PRI a Morena.

Se trata de una farsa en la que se pretende recuperar la atención hacia el viejo PRI, que, como ya se ha dicho, ha sufrido la peor pérdida de militantes en su historia y no le queda otro camino que torcer la ley para intentar despertar cierto ánimo entre la población que le permita recuperar la atención en los distritos y municipios donde sabe perfectamente que lleva mucho camino perdido.

No está muy claro qué van a hacer y que no van a poder hacer los famosos defensores del Estado de México, que, a final de cuentas, no son más que los mismos de siempre con un nuevo cargo ideológico con el cual buscarán llamar la atención del potencial electorado para despertar cierta simpatía.

Al menos quienes protestaron en esos cargos el pasado domingo en la Plaza de la Unidad del edificio priista no hay una sola persona, ni uno solo que represente a una nueva generación de políticos, cuando mucho, son hijos y nietos de aquellos que alguna vez detentaron el poder en el Estado de México, pero sin el brillo ni gracia de quienes les precedieron.

Ahora la pregunta radica en ¿qué de nuevo van a hacer como para ganar la voluntad ciudadana que se traduzca en votos para esa causa?

Todo el mundo sabe perfectamente que si de algo carece el PRI en este momento es de recursos económicos como para sostener una campaña de largo plazo como la que evidentemente se pretende hacer en algunos municipios y distritos, por lo que, si no es con fortunas propias, la verdad es que el alcance de esta novedosa forma de proselitismo no llegará a muy buen puerto.

El PRI está ante la coyuntura más importante de su historia en el Estado de México, y difícilmente resolverá esta intrincada elección con dinero, pues ahora ya no tiene muchos municipios de donde sacar los recursos y mucho menos domina en la gubernatura del Estado, desde donde se financiaban este tipo de estrategias electorales.

Cercanía, sí, pero ¿a qué costo? Esa sería en este momento la principal pregunta a la que habrá que dar respuesta con inteligencia e imaginación, mientras que en frente, en donde está ahora el poder político mexiquense, se cuenta con los recursos económicos que se necesitan para emprender y sostener campañas de largo plazo que verdaderamente penetren en el electorado y se traduzcan en votos.

Para la autoridad electoral, principalmente el Instituto Nacional Electoral y el Instituto Electoral del Estado de México, se hará cada vez más compleja la labor de fiscalización pues qué podría garantizar que un presidente municipal en funciones no se dé el tiempo y las mañas como para tomar parte de su presupuesto municipal para financiar este nuevo tipo de precampaña en la que se subirán las y los defensores del Estado de México.

Ojalá que algo bueno salga de esta nueva estructura electoral priista, tal vez mayor activismo a favor de las causas ciudadanas, porque problemas sí hay y muchos en los cuales trabajar, pero será cuestión de voluntad, ganas y creatividad la forma en que se asuma este nuevo reto, nadie les va a creer que están trabajando en algo nuevo y eficiente si no son capaces de movilizarse del mismo sillón en el que han permanecido, la mayoría, en los últimos años.

¿Quién contrató a Lino?”, pregunta Octavio Martínez

La detención y liberación de Lino N dejó de ser, desde hace varios días, un hecho aislado para convertirse en un expediente que golpea directamente la narrativa con la que Morena llegó al Gobierno del Estado de México.

El problema ya no radica únicamente en que un Coordinador Regional haya sido investigado por presuntos vínculos con grupos criminales, sino en las preguntas que su captura ha dejado abiertas y que, hasta ahora, permanecen sin una respuesta clara por parte de las autoridades. En política, muchas veces el silencio pesa más que cualquier declaración.

Durante la sesión del Congreso mexiquense, el diputado de Morena, Octavio Martínez Vargas, colocó sobre la mesa cuestionamientos que difícilmente pueden ignorarse: ¿quién autorizó la contratación de Lino N?, ¿quién recomendó su ingreso al servicio público?, ¿quién firmó su nombramiento?, ¿qué filtros fueron aplicados para considerar que era apto para representar al Gobierno en una de las regiones más complejas del estado? No se trata de un funcionario menor, sino de un operador con responsabilidades estratégicas dentro de la Secretaría General de Gobierno, por lo que resulta inevitable que la responsabilidad política alcance a quienes encabezaban esa estructura administrativa.

Octavio Martínez.

El caso inevitablemente dirige la mirada hacia el secretario General de Gobierno, Horacio Duarte Olivares. Si el nombramiento ocurrió bajo su administración, la ciudadanía tiene derecho a conocer el proceso mediante el cual fue incorporado, si existieron evaluaciones de confianza, si había antecedentes que debieron encender alertas y, sobre todo, si alguien decidió ignorarlas.

Cualquiera de los escenarios resulta preocupante: si no hubo controles eficaces, se exhibe una grave falla institucional; si los antecedentes existían y aun así fue promovido, la dimensión del problema deja de ser administrativa para convertirse en una crisis política.

A la controversia también se suma el desempeño de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM). Desde la tribuna legislativa, Octavio Martínez habló de un presunto desaseo institucional y cuestionó la capacidad de la institución para investigar con independencia asuntos que involucran a personajes cercanos al poder.

La solicitud de que la Fiscalía General de la República (FGR) interviniera en el caso representa, en los hechos, un mensaje de desconfianza hacia la actuación de la fiscalía estatal y alimenta el debate sobre la imparcialidad con la que se conducen las investigaciones de alto impacto. Las dudas tampoco terminan con Lino N.

Durante el mismo posicionamiento se cuestionó por qué el diputado federal Fernando Vilchis Contreras no enfrenta un proceso judicial pese a los señalamientos públicos en su contra y quién estaría frenando el avance de las investigaciones.

A ello se agrega el proceso que enfrenta en libertad la alcaldesa de Tenancingo, Nancy Nápoles, investigada por el presunto delito de secuestro simulado, en un caso donde las autoridades buscan esclarecer si la desaparición fue fingida para ocultar un presunto desfalco millonario en el ayuntamiento.

La suma de estos expedientes fortalece una percepción que desde hace tiempo persiste entre amplios sectores de la sociedad: la existencia de una justicia que avanza con rapidez cuando se trata de ciudadanos comunes, pero que parece caminar con mayor lentitud cuando los investigados pertenecen a las estructuras políticas.

Esa percepción, independientemente del resultado de cada proceso, termina por erosionar la confianza pública en las instituciones encargadas de impartir justicia.

El Gobierno del Estado enfrenta ahora un desafío que va más allá de una detención. Si pretende sostener el discurso de combate a la corrupción y de cero tolerancia frente a la infiltración del crimen organizado, deberá ofrecer respuestas puntuales sobre quién abrió las puertas del servicio público a Lino N, quién supervisó su desempeño y por qué las alertas, si existieron, no evitaron que ocupara un cargo de relevancia.

Porque las órdenes de aprehensión pueden marcar el inicio de un proceso penal, pero la responsabilidad política comienza mucho antes: en el momento en que se toma la decisión de confiar el poder a quienes después terminan bajo investigación. Mientras esas respuestas no lleguen, las dudas seguirán creciendo y la credibilidad de un gobierno que prometió ser diferente continuará sometida a una prueba cada vez más difícil de superar.

La operación electoral de Trini Franco en el PT

Trinidad Franco Arpero, la maestra Trini, como la nombran sus amigos y allegados, podría ser la carta más fuerte en las filas del Partido del Trabajo para la organización electoral del próximo año. Ella podría ser la responsable de integrar la lista de candidatos a cargos de elección popular y, quizá lo más importante, podría ser quien encabece por primera vez una campaña proselitista –en serio— dentro de las filas del PT.

Reginaldo Saldoval, el diputado federal del PT quien ahora es prácticamente quien manda, determina, y organiza en el Partido del Trabajo del Estado de México, quien mantiene su distanciamiento definitivo con las huestes que comanda el diputado local y ex presidente municipal de Metepec, Oscar González Yáñez, abrió las puertas plenamente a la ex dirigente del Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México (SMSEM) para que sea ella quien lleve la batuta en la cada vez más próxima prueba electoral del año 2027.

Para ello, doña Trini ha comenzado el reclutamiento de su estructura política, claro, integrada preferentemente por profesores del Sindicato de Maestros, en quienes ha depositado siempre su confianza y ellos han sabido responderle. Ahora la cuestión es de qué lado de la mesa se mantendrán los dirigentes sindicales, pues si bien es cierto durante las últimas décadas ese sindicato mantuvo su filiación priista, también es real que en los últimos años el activismo político del Sindicato de Maestros se apegó excesivamente a los colores de Morena, desde han obtenido mejores beneficios económicos que los que alguna vez tuvieron en el PRI.

Trinidad Franco Arpero.

Si los sindicalistas magisteriales se colocan del lado del PT y renuncian a su efímera militancia morenista, la Cuarta Transformación estaría perdiendo un importante brazo de labor electoral. Por su parte, el PRI ya no cuenta con el Sindicato de Maestros como aliado para sus fines partidistas, sobre todo de representación electoral y de convencimiento de las bases partidistas, por lo que tendrá que recurrir a otras formas de activismo.

La maestra Trini es una movilizadora electoral y social probada y comprobada, mantiene buenos vínculos con el poder político del Estado de México, a pesar de su reciente salida del gabinete de Gobierno de la maestra Delfina Gómez, y sabe perfectamente cómo canalizar la energía electoral del magisterio a favor de los colores que ahora defenderá.

Su moneda de cambio es y ha sido siempre la promoción sindical, la compensación a través de promoción de plazas magisteriales, lo que nunca ha sido un delito, pues sabe perfectamente cómo se hace y para que se hace.

Son los nuevos tiempos de los partidos de izquierda, será la nueva capa sobre la que se finque la estrategia electoral del Partido del Trabajo y ya veremos qué de resultados le puede arrojar a esa fuerza política, que tan necesitada está de votos en esta ocasión.