LAS VACACIONES

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Este verano no viajé.

Eso diría cualquiera

que confundiera los viajes

con la distancia.

*

Pero yo estuve preparando maletas.

No las que se llevan con las manos,

sino de esas otras,

que uno carga por dentro,

antes de emprender un camino.

*

Guardé recuerdos,

acomodé preguntas,

deseché temores,

dejé espacio suficiente

para la vida nueva,

las aventuras

y las sorpresas.

*

Porque, aunque no salí de casa,

pasé por aduanas,

atravesé puertos,

esperé vuelos

y recorrí caminos

que no aparecen

en las agencias de viaje.

*

Y regresé de lugares

que nunca aparecen en los mapas.

Estuve con mis seres más queridos.

*

Hay quienes son playa,

porque con ellos

no tienes que hacer nada extraordinario:

solo estar, respirar y disfrutar.

*

Hay quienes son bosque,

porque te dan paz, frescura,

escucha y refugio.

*

Hay otros que son aduana,

porque te obligan a revisar por dentro

qué llevas en la maleta.

*

Hay personas que son lago,

porque con ellas llega

la calma y la esperanza.

*

Hay quienes son aeropuerto,

porque siempre te llevan

a un vuelo inesperado,

con ellos conoces y aprendes

más de lo que imaginabas.

*

Hay otros que son spa,

porque te ayudan a descontracturar,

limpiar y embellecer el alma.

*

Hay quienes son balneario,

porque te recuerdan

que también se vale relajarse,

descansar, comer rico y ya.

*

Hay quienes son feria,

porque la vida compartida

también incluye riesgo,

risas y aventura.

*

Hay quienes son pueblo mágico,

porque están llenos de experiencia y belleza

y, aunque tengan

calles por arreglar,

siguen siendo un lugar

al que quieres volver.

*

Hay otros más que son

un nuevo país, nuevas palabras,

donde la imaginación encuentra casa

y la poesía nace.

*

Hay quienes son montaña,

porque con ellos

cada caída tiene sentido;

porque, entre más alto llegas,

más lejos alcanza tu mirada,

y porque siempre hay una mano

que te recuerda

que todavía puedes subir un poco más.

*

Y aunque mi pasaporte

sigue en blanco

mi corazón,

en cambio,

ya tiene sellos.

*

De amor.

De familia.

De amistad.

De esperanza.

De gratitud.

De calma.

De risas.

De poesía.

De esfuerzo.

Y de fe.

*

Aprendí

que las mejores vacaciones

no siempre dejan arena en los pies.

*

A veces,

dejan personas,

momentos

y lugares invisibles

que se quedan

para siempre

en el alma.

*

Parece que no fui a ningún lado,

pero, en realidad,

viajé muchísimo.