Casa del lenguaje
Indiscutible, la palabra imagen que se engendra en la visión del ser humano es el producto que acontece en la Poética del Espacio. La imagen es la invisibilidad que forma la libertad, una libertad que se genera en palabras históricas. Debo indicar que el panorama del que lee se abre con las nuevas lecturas, así, surgiendo nuevas dudas y más ganas del encuentro íntimo con el lenguaje.
Confirmo que me he quedado con dos palabras; alma y espíritu, ambas inalcanzables, pero que fundamentan el lenguaje. ¿Cómo dejar el alma o el espíritu en palabras que conlleven una lucidez, un impacto al poema en la hora de su nacimiento? La posible respuesta a esta pregunta constituye una variable a la conciencia; es necesario proveer el ritmo, que al igual que el alma y el espíritu eluden todo tipo de pensamiento.
Por más que se intente un propósito, un fin, éste será interrumpido por la manera de la concepción a la que se pretenda llegar, así que implantar la forma del poema resulta inadecuada, por el hecho de dar a conocer lo que se quiere conocer, entonces ¿Cómo saber que el poema ha sido transfigurado a poema? no concibiendo la estructura, no fundando la palabra en posibles versos, sino en la imagen que llegará invisiblemente con el lector, que adapta su propia imagen sin permiso, sin licencia y sin consentimiento, así, entendiendo esto como Fenómeno de la libertad
Manifiesto, como lo hiciera Gastón Bachelard en el primer capítulo de La casa del sótano a la guardilla (1975) que la imagen es la raíz del poeta, donde la intimidad es de origen, la palabra cohibida, que sobresale no más allá de su propio lenguaje, que se entiende en palabras jamás pronunciadas, enjaretadas en sí mismas, pero, que no salen si no hay un arrastre-histórico del que expresa. Bienvenidos a esta casa de lenguaje, lucidez del ritmo, son del poeta principiante, valor único y humano dentro de la persona.

