Jardín Zaragoza

Views: 1208

 

Ahora puedo pisar baldosas,

cruzar aceras, decir palabrotas.

Me encargué de hacerme

un drama para cada ocasión,

tengo una historia guardada

convertida en libro o relicario.

Ahora pueden florecer palmeras,

La Mora y los pastos relumbran

en terrazas de concreto,

sólo pedía un par de rosas.

Es el jardín de  mi casa

ajeno y prohibido,

amado, de los juegos de niño.

A mi paso, en mi delirio

de besos y abrazos,

novios furtivos,

uno o dos abrazos,

los juramentos del exilio.

Nunca hubo jardín en mi casa,

sólo un parque vecino.