Soluciones «mágicas»

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Es sabido que muchos de nosotros sentimos ser merecedores de todos los beneficios, pero sin hacer nada a cambio; la ley del menor esfuerzo.

 

Aunque suene reiterativo, no hay recetas o soluciones “mágicas” para obtener los resultados positivos que esperamos; hay que trabajar duro, hay que estar dispuestos a cambiar paradigmas si es que verdaderamente queremos una mejora en nuestras vidas.

 

Esto a colación por el inicio, el siguiente lunes, del ciclo escolar 2018-2019.  Muchos autodenominados padres de familia (porque no todos lo son, aunque lo crean), inician un escalón más en la formación de sus hijos, y en esa tesitura, sueñan con que sus herederos obtengan los mejores resultados posibles.  Este deseo es, no sólo genuino, sino de verdad valioso para generar una autoestima adecuada en todos los miembros de la familia, el asunto radica en que para obtener esas satisfacciones se tienen que hacer cosas en paralelo, lo cual no todos están dispuestos a hacer.

 

¿Quiere que sus hijos obtengan buenas notas?, no se conforme con “depositarlos” en la escuela, satisfecho porque siente que con eso ya “cumplió” (ojo, aunque pague); también debe estar con ellos por la tarde, ayudarles en sus tareas y preguntar todos los días cómo ha sido la jornada.  Si no hay supervisión, las probabilidades de un fracaso, no solo escolar, sino general, son más grandes.

 

¿Quiere hijos sanos mental y físicamente?, comience usted por llevar una vida congruente, no se vaya de fiesta entresemana (a veces hay que sacrificar algunas cosas), coma y procure que en casa se coma lo más saludable posible (procurar nunca llegar al punto en que perdemos la forma humana) y esté atento a cualquier cambio de conducta de sus menores (aunque no lo crea, hay quienes ni siquiera notan que sus hijos están deprimidos o preocupados), de nueva cuenta, debe haber un acompañamiento permanente en el proceso.

 

¿Quiere que sus hijos despunten en el mediano plazo?, levántese antes que ellos siempre (aún en fin de semana), que le vean asistir a sus actividades en tiempo y forma (a cuantos conocemos que siempre llegan tarde o rayando a donde sea, ¿eso es ejemplo?), muestre respeto por usted mismo y por los demás, comenzando por el arreglo personal (percepción es imagen, imagen es poder), pero sobre todo, nunca exija aquello que no está en posición de ofrecer.

 

De no hacerlo, y seguir esperanzados a la llegada de un astro o a generación de beneficios por decreto, difícilmente aspiraremos a obtener recompensas satisfactorias.  Los hijos no son sartenes que “salen buenos”, no, se hacen buenos con el apoyo adecuado.  ¿Usted está dispuesto?

 

horroreseducativos@hotmail.com