Como las canciones de QUEEN
Esas letras que nos sabemos, las reconocemos aun silbándolas, así nos saboreamos los días del interminable encierro, que huelen dulce, pero ya estando ahí, humean la cocina y dejan rastro en las paredes, qué gloria en verano…
Como el libro que le leo a mi hija en las noches, la historia de un niño que siente una oruga en la panza y que, sin darse cuenta, se transforma en una mariposa (los celos), ese miedo a ya no ser el maravilloso rey del universo y darte cuenta que no todo ni todos giran a tu alrededor, esperaba esa transición fuera en silencio dentro del capullo, pero ha ocurrido a plena luz del día y con el berrinche presente…
Como las súplicas que te hice cuando no me dejabas estar sola, y me exigías estar a tu lado, me tenías que cuidar, dictabas mis gustos y proporcionabas los juicios tortuosos después de cada salida a cenar…
Así me tiene el cajón de las verdades, en un loop, en el ciclo dulce, celoso y amargo, con labios carnosos y secos de tanto humedecer la ventana para dibujar corazones mientras llueve, ya casi cumplimos 31 años, mi cuerpo, mi mente, mi alma y yo, que emoción, ¡ya quiero pastel!

