La curiosidad

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La curiosidad mató al gato, pero murió sabiendo.

Refrán popular

 

La original frase la curiosidad mató al gato es de origen inglés, en el siglo XVI  se utilizaba para advertir a las personas que no investigaran más allá de lo común porque podían meterse en problemas. Y es así que muchas personas no cuestionan nada de lo que sucede a su alrededor, siguiendo una vida trivial, sin muchas preguntas, dejándose llevar por la corriente del pensamiento colectivo, impuesto en su conciencia desde la educación recibida durante la infancia.

 

A lo largo de la historia, el control de las masas ha sido a través de la ignorancia y la falsa libertad, Carlos Marx habló de la esencia del hombre, pero jamás llegó a definir tal esencia de manera definitiva, ya que se limitaba al concepto del hombre tal como apareció en el principio de los tiempos, ignorando sus años de posterior evolución. Y entonces; ¿permanece inmutable su esencia?

 

Después; se refería al hombre no mutilado es decir al hombre que en su naturaleza puede ser mutilado, tal vez lo podamos entender como coartado en sus capacidades, para finalmente insistir en que, el hombre se crea a sí mismo en el proceso de la historia, y que no es más que un conjunto social, resultado de las normas culturales que lo moldean. (Fromm, 2015, 3ª. edición)

 

En este contexto,  romper el molde no es cosa de todos los días, seguir la corriente es cómodo y fácil, la curiosidad es antagónica de la ignorancia y precursora de la verdad, es la matriz de la  Filosofía,  y ésta, a su vez, madre de todas las Ciencias, la duda, embargó a Sócrates, Platón, Aristóteles y a tantos filósofos contemplativos reflexivos que han dado sentido a la historia de la humanidad y su mundo material, esta duda abre paso a las teorías y al nacimiento del método científico como referencia inapelable en la búsqueda de la verdad, pero ¿qué es la verdad?

 

La verdad significa literalmente desocultamiento, el instante en que el ser surge de su ocultamiento y se hace presente en el hombre con todo su esplendor de las cosas del mundo. La verdad, bien redonda por donde se le mire, es pareja, lisa, plena, compacta, sin intersticios, sin junturas, sin partes, Parménides describe con placer la Verdad bellamente circular en su poema que comienza diciendo:

 

Los caballos que me llevan me condujeron hasta la meta de mi corazón…

 

En esta parte, los caballos representan las fuerzas espirituales o inquietudes e ideales que nos invitan a elevarnos a un nivel extraordinario de conocimiento, y la meta del corazón es llegar a un máximo de recogimiento y reflexión.

 

Continuando con el siguiente fragmento que compete al tema…

 

…pues que en su carrera me transportaron

hasta el famoso camino de la deidad que, sólo

lleva a través de todo al hombre iniciado en el

saber. Hasta allí fui llevado, pues hasta allí me

llevaron los muy sabios caballos que tiran de mi

carro, mientras que unas doncellas me enseñaban

el camino…

 

En este fragmento representa su vida jalada por un carro, en el cual lo transportan las inquietudes que invitan al saber, y las doncellas, representan las percepciones puras de la mirada espiritual, así como las bellas atracciones de la contemplación, que enseñan el camino sólo para el hombre que se inicia en el filosofar, y el camino del despertar espiritual, es decir el camino de la Sabiduría, elevada por Parménides a Diosa Venerable.

 

 

Más necesidad es que te informes de todo,

tanto del intrépido corazón de la Verdad bien

redonda, cuanto de las opiniones de los mortales,

en los que no hay una fe verdadera. Pero en todo

caso aprenderás también esto, cómo necesitaban

haber puesto a prueba como es lo aparente,

recorriéndolo enteramente todo…

 

En el párrafo anterior hace referencia al saber bien fundado en la Verdad, que los griegos llamaban episteme y su contrario, doxa.

 

Sin embargo, considera firmemente con

el pensamiento lo ausente como presente. Porque

no cortarás a lo que es de su contacto con lo que

es, ni esparcido por todas las partes del mundo, ni

recogido.

 

Es decir, el Todo no se puede concebir, con lo que abarca la mirada, ni en los detalles de nuestra observación, aún en cosas del mundo y la naturaleza que no estén presentes, sólo se captan en su totalidad, como fruto de la contemplación, en una existencia continua y homogénea  (Uranga, 1993). Según Aristóteles y Platón, el saber tiene grados, el saber supremo o Noesis es aquel de inteligibilidad pura, o visión del Ser, y Sophia, la sabiduría, filosófica primera, el saber del Ser en cuanto al Ser.

 

La curiosidad, es el camino hacia el conocimiento de todo cuanto existe, debemos conservarla cual niños que no se cansan de preguntar e investigar, el mundo nos instruye a la imaginación, al sentido común, al saber práctico con base al razonamiento universal, a la dialéctica para finalmente alcanzar la Sabiduría, en estos tiempos de guerra por la vida ¡EUREKA! , surge la interconexión de la herramienta más poderosa del Universo, la Mente, que se asienta en nuestro cerebro y nos distingue por sobre las criaturas del Mundo, es momento de abordar con estoicismo y claridad la Inteligencia, para encontrar una solución al acertijo que enfrentamos por ejemplo, con este virus que nos acorrala surgiendo como un reflejo sutil y traicionero de la terrible y asesina Ignorancia.

 

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32

 

 

 

Referencias bibliográficas:

Fromm, E. (2015 Tercera edición). El corazón del hombre. México: Fondo de cultura económica.

Uranga, J. M. (1993). Textos filosóficos. México: Talleres de Compañía Litográfica Rendón.

Webdianoia. (2001-2018). Obtenido de Glosario de filosofía: www.webdianoia.com