Jaulas de Oro Digitales (y, II)
Y, aunque las aves apresadas mantienen su canto dentro de las jaulas, solamente en completa libertad sus trinos dan cuenta de la maravillosa realidad, por lo que vale la pena preguntarnos si el modelo que prevalece en las redes sociales no pueda equipararse con el apresamiento de usuarios a fin de que éstos interactúen de manera orgánica en dicho entorno, y si bien las primeras versiones de las redes sociales han generado una satisfacción por parte de los internautas, vale la pena, sin duda verificar si el modelo que actualmente predomina, cumple de manera efectiva con la función de habilitar la socialización por medios digitales.
Posiblemente será mi experiencia como migrante – pionero digital en los orígenes de internet en que me posiciono, como la mayoría, en el perfil de usuario de servicios digitales de aquellas páginas que permitían la navegación y proporcionan información, como una ciudadanía inicial, conviviendo y conectando a través de estos medios y los primeros mecanismos de interacción como los chats, posiblemente, sin tener suficiente consciencia en mis primeras experiencias de navegación que el internet es una herramienta colaborativa a partir de la cual, una de tus primeras aportaciones es contar con una conexión para la red, la cual representa un costo asociado para todos los internautas.
Perspectiva que, también puede dar lugar a mi ímpetu de evangelizar la navegación por internet como el medio más efectivo para reducir las brechas de desigualdad que existen en la humanidad y que facilitan resolver el problema económico de la escasez y la distribución efectiva de los recursos y de los medios económicos entre las personas, así como el medio para culturizar a una sociedad de la información y el conocimiento que podrá enfocar sus esfuerzos en objetivos grandes y trascendentes para nuestra especie.
Y sí, en verdad creo que el internet persigue dichos objetivos y que parte de nuestra experiencia de pioneros tiene por objetivo también que esta colaboración, no solamente tenga fines comerciales, sino que, al igual que el Estado y los librepensadores, nuestras conexiones a internet tienen un objetivo más importante que únicamente el comercial, sino que la creación del ciberespacio permite generar un plano para el desenvolvimiento y evolución de la sociedad a través de una gestión eficiente de la información, es decir, que ese discurso de ingenuidad de nuestro papel de personas usuarias en redes sociales no necesariamente habla de que no entendamos cómo funciona el entorno digital, sino que, contrario a dicha idea, eventualmente la perspectiva que tenemos sobre el uso y aprovechamiento del ciberespacio responde a requerimientos genuinos que surgen desde las expectativas de derechos propias del medio del que provenimos y que pretendemos trasladar al que migramos; sobre todo, si logramos profundizar en lo que la privacidad significa para el desarrollo de estas relaciones, cuyo pensamiento contrario haría nugatorio cualquier derecho en dichos medios digitales.
Luego entonces, conviene reflexionar, no para sancionar, pero si para proyectar nuevos escenarios, que, más allá de la ingenuidad como personas usuarias, la apropiación de lo público por parte de particulares, como en el caso de las redes sociales, podría ser susceptible de considerarse de un abuso de confianza que se perfecciona cotidianamente ante un velo que existe en nuestros ojos, quizá en parte promovido por dichas plataformas digitales, al no permitirnos implementar mecanismos colaborativos para gestionar nuestra identidad, sin mayor interés comercial que el de, tener una cabida en los medios digitales.
Por ello, el encapsulamiento que se genera actualmente a través de medios digitales requiere replantearse no necesariamente para que desaparezcan las plataformas digitales que conocemos actualmente, sino de reposicionarlas para hacerlas sustentables, puesto que si bien es posible advertir el efecto pernicioso de la creación de burbujas digitales para gestionar las relaciones humanas, también, es válido que estas redes sociales se ajusten con los usuarios en función de su personalidad e intereses, pero que los mensajes puedan interactuar de manera natural con independencia de la plataforma de la que se trate, a fin de que logremos emular, con mayor fidelidad, los esquemas existentes en la socialización de la humanidad a través de redes sociales que permitan a sus poblaciones usuarias interactuar a través de múltiples plataformas sin necesidad de salir de aquellos medios que se ajusten a sus preferencias.
Hasta la próxima.

