Él espíritu de ley del Rugby

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Cuenta la leyenda que en 1823, durante un partido de fútbol en un colegio de la ciudad de Rugby, Inglaterra, un joven llamado William Webb Ellis levantó la pelota y corrió hacia la línea de meta oponente. Doscientos años después, el Rugby ha evolucionado hasta convertirse en uno de los deportes más populares del mundo, con millones de personas jugando, mirando y disfrutando. En el corazón del Rugby está el espíritu único que se ha mantenido a lo largo de los años. Esto significa que no sólo se juega ajustándose a las leyes sino también dentro del espíritu de las Leyes. Podemos hablar de que mediante la disciplina, el control y el respeto mutuo se forja una fraternidad y sentido de juego limpio que define al Rugby como el Juego que es. Así fue el origen del fútbol de Rugby.

Más allá de la anécdota, a principios del siglo XIX, se dieron los primeros intentos de unificar las reglas del fútbol que se jugaba en Inglaterra. Cada escuela tenía las propias, acordadas por los capitanes de cada equipo sólo hasta el día del partido. Sin embargo, eran más o menos similares en seis escuelas y sólo en una de ellas, ubicada en la ciudad de Rugby, se jugaba una versión diferente del fútbol, rudo y brutal. Por ejemplo, no estaban prohibidos los puñetazos, los golpes, las zancadillas y otras violencias. La popularidad de este estilo crecía y se expandía por todo el mundo con diferentes modificaciones. Inclusive cruzó el Atlántico y entró a los Estados Unidos en un contexto de fin de la guerra civil entre el Norte y el Sur, así es que los hijos de los veteranos de la guerra combatían en un nuevo campo de batalla, la cancha, donde los enfrentamientos eran tan violentos que muchos se lesionaban gravemente y algunos incluso llegaban a fallecer.

Ahora bien, en tanto a deporte se refiere, Juan Martín Hernández (1998) nos comenta que la comunicación motriz es la forma de expresar códigos o sistema de relaciones entre los jugadores, siempre que estos participan en una acción de juego su conducta motriz expresa códigos que adquieren significancia. Pero también es cierto que la comunicación verbal dentro de los deportes de equipo es inadecuada y es característica de jugadores que inician y tienen poco conocimiento del juego y su estructura. Así es que la importancia de la comunicación radica en reducir la incertidumbre entre compañeros y aumentarla entre los adversarios. En el caso del Rugby pasa todo lo contrario, la característica del juego es que el poseedor del balón es quien va en la punta del equipo, es decir, que el resto de los jugadores sin balón están detrás de este jugador, por lo que la comunicación que estos emplean es verbal hacia el portador del balón, en muchos casos el portador no los puede ver como para interpretar los códigos que estos expresan constantemente durante la acción de juego; esta es una característica que le da identidad al deporte.

A diferencia de los otros deportes, la comunicación verbal en el Rugby toma demasiada importancia y no indica menor o mayor formación deportiva, por el contrario la experiencia se manifiesta por lo que intenta expresar verbalmente cada jugador. Lo que se pretende es que los experimentados alcancen mayor efectividad y eficiencia con su comunicación verbal. La comunicación verbal es un cambio que se ha dado con el tiempo dado que en la escuela del Rugby tradicional una de las conductas que más se resaltaba era el orden y la disciplina, por lo tanto nadie podía hablar, ahora siempre se busca igualmente el orden pero para llegar a él es totalmente necesario comunicarse verbalmente, todos los jugadores deben saber qué sucede a su alrededor y quién tiene la responsabilidad del atacante que se encuentra al frente, una de las formas es hablando.

Entonces aquel juego que se practicaba en los Estados Unidos era un híbrido del fútbol europeo y el rugby, pero más rudo y más violento. Las reglas no permitían cambios de jugadores, no obstante, ellos tampoco querían abandonar el juego, tenían la creencia de  una falta de hombría. Para ejemplificar lo que sucedía con este deporte, podemos mencionar que en 1905 en el Chicago Tribune apareció el siguiente título: 18 jugadores de fútbol murieron y 159 se lesionaron gravemente! Este reportaje, acompañado de fotos de los combatientes sangrientos, impulsó al presidente Teodoro Roosevelt a realizar la siguiente declaración: Exijo que el fútbol cambie sus reglas si no, será prohibido. La brutalidad y el juego sucio deben recibir el mismo castigo que un hombre que hace trampas jugando naipes. De aquí surgieron varias modificaciones, entre ellas el pase adelante y el uso obligatorio de los protectores, que le dieron los rasgos característicos a un nuevo deporte: el fútbol americano.

Regresando al aspecto deportivo hay que destacar que para Hernández (1998) la técnica se configura mas allá de la mecánica de su ejecución, esto es que comprende también la comunicación que puede establecerse a través de ella con los participantes, siendo ésta el factor que verdaderamente determina la acción técnica, se debe tener en cuenta que la técnica siempre estará limitada por el reglamento durante el desarrollo de determinadas acciones y siempre tendrá un sentido estratégico. Generalmente la técnica se ha agrupado en los deportes de equipo considerando la posesión o no del balón, para Bayer (1979), el desarrollo de la acción de juego es definida de acuerdo a las fases de juego en que se encuentre el equipo. Si el equipo tiene el balón es el atacante y el equipo que no lo posee es el defensor. En este sentido Villepreux y Brochard (2002) definen el deporte de equipo como un juego de ataque y de defensa y cuando alguien tiene la pelota actúa sobre la defensa y la defensa reacciona respecto al atacante. En el Rugby todas las acciones técnicas son clasificadas en cuatro grupos: técnicas de carrera, pase, patadas y de contacto. Es interesante también la clasificación de Hernández: acciones  correspondientes al jugador con balón, acciones correspondientes al jugador/es sin balón del equipo que posee el balón y acciones correspondientes al jugador/es sin balón del equipo que no poseen el balón.

 

Ahora bien tras el nacimiento del fútbol americano, el rugby tomó una posición diferente frente a los protectores: hoy en día está prohibido usar la protección rígida, aunque no está definido si existe alguna relación entre la incidencia de lesiones y el uso de los mismos. Por ejemplo, en el fútbol americano, a pesar de implementar de manera obligatoria los cascos se observó un aumento de la incidencia de lesiones de cabeza y de casos fatales; sólo después de la modificación de las reglas, que prohibieron chocar con la cabeza, golpear intencionalmente con el casco, se pudo reducir dicha tendencia. También hay opiniones que señalan que los protectores en vez de proteger, inclusive pueden aumentar el riesgo de lesiones debido a que es posible que la conducta de los jugadores se modifique por sentirse protegidos contra las lesiones y, por ende, aumenten la fuerza de choque.

Pero cambiar un juego violento con una alta incidencia de casos fatales no era fácil. Debía implementarse un control sobre los partidos y para eso eran necesarias las reglas de juego. Las primeras aparecieron en 1845, diseñadas por tres estudiantes de la escuela de Rugby, cuya edad oscilaba entre  16-17 años. En 1863, con el fin de reducir la violencia en las canchas, se hicieron las primeras modificaciones de dichas reglas; entre otras, se prohibieron los golpes intencionales y las zancadillas.

Sin embargo, muchos consideraban que los golpes eran un rasgo innato del juego y protestaron contra la pérdida de esa gran vieja tradición que, según ellos, convertiría a los jugadores en afeminados y estériles. Por fortuna las protestas no tuvieron éxito. En 1871 tres ex alumnos de la escuela de Rugby modificaron de nuevo las reglas y eliminaron ciertos aspectos muy violentos. Siendo los tres abogados, no formularon reglas sino leyes que todavía se llaman así. Ese mismo año apareció la ley sobre Mark, que protege a los jugadores de defensa que atrapan limpiamente la pelota en su zona de 22 m, donde los ataques eran más feroces y causaban muchas lesiones.

En 1877 se redujo de veinte a quince la cantidad de jugadores por equipo, como es hoy, con esto disminuyó de manera significativa la congestión en la cancha y la frecuencia de contacto físico. En 1882 aparecieron los primeros referees que empiezan a establecer el orden en los partidos. Sin embargo, en principio tenían funciones muy reducidas y no gozaban de tanto poder como hoy. Además, el poco rigor de las leyes también contribuía a que se perdiera el control sobre el partido. Vale la pena también mencionar que en los años ochenta del siglo XIX un estratega militar y experto en ajedrez inventó una estrategia de ataque: la cuña voladora: Antes de cobrar un penal, el equipo atacante formaba un grupo de jugadores que corría a toda la velocidad; inmediatamente antes de recibir el balón se entrelazaban formando una cuña humana que se clavaba con gran impulso en las formaciones de la defensa, la cual, según las reglas, no podía moverse antes de que se jugara la pelota. Así, era imposible detener el ataque.