¿Anti-vacunas?

Views: 1486

En este momento, es obvio que la realidad nos esta sobrepasando. Lo vemos a diario, noticias van y vienen, pero cada día sucede que el bicho sigue existiendo con la misma fuerza que al principio.

Vemos con alarma la forma en que India fue afectada y los miles de muertos en días cuando ya nos decían que se iba terminando, que se controlaban los contagios, que cada mañana se podía uno despertar pensando en que pronto esta pandemia podía ser parte de la historia. Pero no es así.

El problema no es el hecho de que exista o no el bicho, sino la conciencia de la gente que pretende asegurarse, a sí mismo, que esto es un invento de aquellos que controlan la economía mundial y sólo ven un conjunto de conspiraciones que van más allá de la realidad. Por eso digo que la realidad nos está pasando.

Hace unos días pude comprobar el hecho de que existen todavía personas que piensan en la vacuna como un acto que no debe continuarse. Durante años he leído acerca de aquellos que piensan que las vacunas son un acto de control, que se inyecta un chip controlador, que lo único que provocan son más muertes y menos curas.

Pero lo real es que necesitamos de este tipo de acciones para considerar la salud mundial como un acto no político, aunque al final siempre se haga político. Sin embargo, las personas que piensan que una vacuna no les va a dar la seguridad, o que al menos evitará un contagio mayor, son cada día un acto de rebeldía que no puedo avalar.

Cierto es que cada uno tiene el libre albedrío para decidir su vacunación o no. Que cada uno decide su salud o no, pero es definitivo que la sociedad no es solamente un individuo, sino un conjunto de individuos que interactúan de manera conjunta para crear un núcleo sano.

Vivimos en torno a los demás y son los demás quienes también deciden por nosotros. En un principio, quizá por temor a las reacciones colaterales y esos efectos que en realidad no me gustan, pensaba en no vacunarme contra el bicho de la actualidad.

Sin embargo, y a pesar de lo que podría pensar, decidí que era necesario vacunarme no sólo por mi salud, sino por la salud de mi sociedad, de mi familia, de mis amigos, de gente que a lo mejor nunca conoceré, pero a la que le debo un acto responsable.

Cierto, sufro con este dolor de brazo y un adormilamiento que pocas veces en mi vida padezco, ese sueño constante que me ha tirado en los últimos días más horas de las que normalmente duermo. Pero me siento satisfecho de haber tomado esta decisión.