En recuerdo de nuestros abuelos
Cuéntame un cuento Abuelita…
el de la niña del campo,
la que se subía a los árboles,
la que montaba a caballo…
Y que sus sueños guardaba
entre sollozos ahogados.
Cuéntame por qué lloraba,
si dices que era muy bella
y que sus trenzas tenían el
brillo de las estrellas.
Tú dices que los grillitos,
susurraban en su oído,
y que en las tardes de lluvia
por las calles empedradas
salía descalza a correr
para que lejos se fueran
sus barquitos de papel.
Y entonces: ¿por qué lloraba?
Dime, Abuelita, ¿por qué su vida
era triste?
si ella corría y jugaba, y dime
¿iba a la escuela?
Si, si iba a la escuela
era bastante aplicada,
y siempre estudiaba mucho,
y soñaba…soñaba…
porque decía que algún día
se alejaría para siempre
de lo que la hacía llorar…
Y dime abuelita: se fué…?
Dejó todo aquello que amaba,
el campo, las flores, el río,
los cielos limpios y azules, los
grillitos, los barquitos…
¿Por qué lloras abuelita?
¿la historia es más triste ahora?
entonces…cierra tu cuento,
no quiero escuchar el final,
no quiero ponerte triste,
no quiero también llorar…
Algún día, tal vez, Abuelita,
me lo vuelvas a contar, yo
quiero a la niña del campo
con su carita sin llanto,
con sus flores, su caballo,
con sus cielos estrellados,
con sus barquitos y el río…
y los grillitos cantando.

