“Se hacen tareas”
Querido y aguzado lector, le escribo con el gusto de siempre y agradeciendo su lectura.
En estos días me tomó por sorpresa un anuncio en la red social Facebook, que decía Se hacen trabajos académicos Tareas Investigaciones Ensayos. También contamos con servicios de traducción, corrección de estilo y diseño editorial. Además cuando vi la dirección de correo electrónico, para el contacto, tenía la extensión de una universidad, de alumno, pero era un correo institucional.
Alguna vez presencié un vídeo del programa televisivo Shark Tank Mexico, este programa donde emprendedores van a presentar sus proyectos de empresa para que puedan recibir el respaldo económico de alguno de los inversionistas que están en busca de nuevos proyectos. En una de sus emisiones, una chica presentó una aplicación en la que ofrecía realizar las tareas de los usuarios, tenía bien pensado cómo atender a las necesidades de cualquier materia y a ciertos niveles educativos. Antes de que terminara a detallar, los inversionistas mostraron su descontento y de inmediato le dijeron que no la apoyarían, ella todavía se atrevió a decirles que ni siquiera había terminado de exponer los números de su empresa.
Los empresarios, le comentaron que: lo último que necesita este país son jóvenes tramposos, no veo la parte positiva del negocio, ve el daño al desarrollo y al intelecto que estás provocando, es un negocio amoral, es fomentar la mentira, la trampa y la corrupción, en la escuela tienen que aprender principios y valores, esto daña la intelectualidad de la gente, el que no estudia tiene que tronar, te voy a dejar de tarea leer un libro de principios y valores.
Qué le parece querido lector. Ahora resulta que es un negocio la trampa, la corrupción; aunque no va a faltar quien intente justificar estas mañas que lejos de beneficiar, me parece que pone en jaque la veracidad de los conocimientos y habilidades de quienes hacen uso de estos servicios, pues, seguirá sin saber, sin conocer procedimientos, fundamentos y sus habilidades quedarán igual.
Porque algunos se excusan diciendo que llegan a estos servicios por un asunto de tiempo, falta de tiempo pero, en fin, cada quien prioriza y da valor a lo que mejor le parezca. Francamente es triste ver cómo hay personas desinteresadas que no se preocupan de dar valor a su preparación profesional o académica que indirectamente y directamente repercute en varias áreas de su vida.
En algún momento fui docente de alumnos de los primeros semestres de licenciatura, fue muy triste encontrar tareas copiadas, a estas alturas de la vida, donde hay un mundo de información y múltiples formas de acceder a ella. Además de notar el desinterés por el cultivo del criterio que tienen muchos jóvenes, que copian las tareas, que las compran, son muy probablemente los futuros profesionales que tendrán ciertos problemas en el desempeño laboral, tanto intelectual como emocional, porque el no permitir el desarrollo intelectual, forzosamente hay un vejo en el ámbito emocional, pongamos un ejemplo: el trabajador que se enfrente a alguna dificultad para desempeñarse en su área, se verá frustrado, inseguro de lo que está haciendo o dejando de hacer y se sentirá temeroso de ser reprendido por su incompetencia, su falta de preparación y esto se verá reflejado en su estado de ánimo que puede tornarlo furioso o triste y no sólo se notará en su trabajo sino que también en su vida privada.
Podemos constatar querido lector cómo ciertas acciones y decisiones desde nuestra formación académica y como persona van a tener una repercusión, tarde o temprano.
Pues como decía el Rabino Abraham J. Twerski, psiquiatra especialista en adicciones y autoestima, autor de varios libros: La autoestima se relaciona directamente con el sentido de responsabilidad. Mientras más consciencia tengo de mis fortalezas y capacidades, mayor es la obligación que tengo de desarrollarlas.
Existe un concepto que a últimas fechas va teniendo auge e importancia, la marca personal, algo que relacionamos con los famosos o figuras públicas, pero de la que no estamos exentos, la marca personal es lo que nos diferencia de los demás, lo que da valor a lo que hacemos, lo que realza nuestros talentos, nuestros dones.
Esto es lo que nos hace destacar entre los demás, por ejemplo, puede que seas un abogado y hay miles, millones de abogados, pero si eres un abogado que en su servicio está la inmediatez, la comprensión, empatía, el comunicarte bien y claramente con tu cliente, te vas a destacar y te van a recomendar. Pero si eres poco empático, sin sentido de inmediatez, de servicio y además no te preocupas porque tu cliente comprenda los procesos de tus servicios, estarás de entre el montón y lo más seguro es que no te vayan a recomendar.
Cada quien habrá de encontrar su marca personal, lo que lo hace único y diferenciarse de entre el montón y eso sólo se logrará en la preparación y en el conocimiento de lo que haces o también en aquello que amas y que tal vez no sea para lo que hayas estudiado, pero eso no se descubre pidiéndole a alguien más que investigue por ti, que piense por ti, que trabaje por ti, te hará sacar una nota, pero es una nota que no te pertenece y que muy probablemente de un área que ni siquiera te interesa o tal vez para la que seas muy bueno y nunca lo descubrirás. Pero repito, no lo sabrán si no lo intentan, si no lo trabajan.
La reflexión no va en sentido de juzgar cómo se gana la vida la gente, cada quien toma sus decisiones y elige su camino al igual de aquellos que eligen hacer trampa, ellos son los que se pierden de conocer. Querido lector, no le causa cierta incertidumbre el pensar llegar con un médico que no estudió del todo bien, con un abogado que pagó por sus ensayos, con un nutriólogo que copió sus tareas o con un psicólogo que copió en sus exámenes.
Aquí queda la reflexión querido lector, si bien ya hay muchos profesionales, hoy tendrán éxitos aquellos que se destaquen no sólo por sus notas o un título sino por sus habilidades, conocimientos y criterio. Ya para finalizar dejo una frase del filósofo, político y escritor Nicolás Maquiavelo, que dice:
Comete errores de ambición, no errores de pereza.

