Ingredientes necesarios

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La nueva normalidad tiene muchos ingredientes que, con porciones desmedidas, acaban generando un caos que en nada favorece la sensata interacción social; son tantos los puntos que se han llevado a la incongruencia que para una adecuada mezcla, me parece deberíamos luchar por hacer algunas cosas elementales:

  • Reconocer que no siempre tenemos la razón
  • Comprender que el otro puede tener un punto de vista diferente y aunque no esté de acuerdo, debo respetarlo por el simple hecho de ser su derecho.
  • Tener claro que a toda acción corresponde una reacción.
  • Asumir que es de humanos equivocarse
  • Concientizar que por muy enojado que me encuentre, siempre debo buscar una salida racional para los conflictos; buscar no quien la haga, sino quien la pague, evidencia nuestra limitada conciencia.
  • Establecer normas de conducta que sean claras y congruentes.
  • Procurar al diálogo como vía para la comunicación y el entendimiento.
  • Nunca morder la mano que me da de comer.
  • Mostrar gratitud a quién me ha tendido la mano.
  • Dejar de ver a mis adversarios como enemigos, hay una delgada línea que puede acabar en violencia.
  • Evitar sobredimensionar las cosas, el hecho de que a mí me afecte una situación no significa que todos deben tener la misma visión de las cosas.
  • Educar a los hijos con el ejemplo; la palabra convence, pero el ejemplo arrastra.
  • Perdonar como muestra de humanidad.
  • Anticipar las consecuencias de las acciones que decida emprender.
  • Demoler paradigmas que no contribuyan a una sana convivencia, por muy anclados que los tengamos.
  • Autoimponer criterios de acción sustentados en valores firmes.
  • Favorecer el acuerdo sobre la desavenencia.
  • Diferir del otro con respeto, con argumentos, con ideas puntuales.
  • Construir puentes de comunicación.
  • Vivir con una actitud positiva siempre.
  • Ceder cuando las necesidades lo exijan, no podemos ganar todas las batallas.
  • Vencer nuestros miedos y rencores.
  • Nutrir nuestra alma con buenos pensamientos.
  • Atender nuestras áreas de oportunidad
  • Multiplicar nuestras virtudes y ponerlas al servicio del otro como muestra de generosidad.
  • Pensar antes de hablar o actuar.
  • Suprimir cualquier sentimiento de venganza.
  • Encontrar una razón para seguir adelante.
  • Decidir con base en hechos y no en supuestos.
  • Medir las posibles consecuencias de mis actos, con ello evitaremos la culpa o el desencanto.
  • Nunca esparcir rumores malintencionados
  • Desconfiar de todos esos chats incendiarios que lo único que hacen es calentar las mentes de quienes no indagan lo suficiente.
  • Rehacer lo que no ha funcionado para obtener mejores resultados.
  • Leer para incrementar nuestro capital cultural.
  • Ser humanos.

La adecuada mezcla de estos ingredientes nos debe llevar a la conformación de una estructura social sólida, la priorización de la razón ante el conflicto y la pertinencia del deber ser ante la vida misma.

El grado de frustración en el que vivimos, ha legitimado conductas que ni en sueños hubieran sido permitidas en el corto pasado, no podemos seguir viviendo en nuestras creencias, no debemos seguir permitiendo semejante atrocidad.

horroreseducativos@hotmail.com