SU DISCURSO POÉTICO NOS LLEVA A IMANTARNOS CON LAS IMÁGENES, CREANDO UNA OBRA DE UN LIRISMO DESCARNADO Y VISCERAL

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SU DISCURSO POÉTICO NOS LLEVA A IMANTARNOS CON LAS IMÁGENES, CREANDO UNA OBRA DE UN LIRISMO DESCARNADO Y VISCERAL

— Ale Pastore

     En los poemas del libro El abismo del hombre de Elí Urbina, vemos ese gusto por lo cotidiano atado a su naturaleza, esa virtud que emana y se detiene en lo que resulta aparentemente más leve y más fugaz. Como lo expresa en el siguiente fragmento: Un inmenso arenal me circunda, se extiende / sobre el hueco del mundo, llena todo de ausencia. Su discurso poético nos lleva a imantarnos con las imágenes, creando una obra de un lirismo descarnado y visceral. Esa poesía de temas recurrentes que seduce, que nos habla del tiempo, del movimiento entre la vida y la muerte, llevándonos al desarrollo del pensamiento. Elí, nos sorprende con un lenguaje claro, de palabras precisas, y al mismo tiempo, logra que nos sea imposible escapar de la curiosidad de seguir ahondando en profundidad.

5 POEMAS DE AUTOR

EL SUEÑO DEL EXILIO

 

De pronto me hallo solo

ante el verdor del bosque.

Bajo la luz del sol

camino entre la hierba.

Distante queda el caos

de la ciudad oscura.

El pulso de la tierra

circula por mi sangre.

Extasiado me adentra

por un camino oculto.

La espesura del bosque

es umbrosa, dentada.

Por un pausado instante

el espanto me colma.

Pero una clara luz

asoma de repente.

Este es el centro

de la calma, el espacio

donde el silencio brilla

en toda su existencia.

Ya desciende la sombra

inquisitiva de la muerte

en espiral, veloz,

por sobre mi cabeza.

Yo busco, dentro

de la tierra, un espejo.

POR LA NOCHE DE TI ME APARTO

Por la noche de ti

me aparto como puedo.

Entro en el viejo bar,

me hallo de nuevo solo.

Sin embargo, tropiezo

otra vez con tu espectro.

Mi cabeza te esculpe

siempre intacta en el aire.

No eclipsa risa alguna

el ruido de tu risa.

Nada ni nadie cubre

la ausencia de tu cuerpo.

El movimiento en torno

es vago, luminoso.

Un muro de dolor

ciñe mi pensamiento.

Bajo la honda luz bebo

con ciega voluntad.

Tu rostro inalcanzable

se acerca de repente

con el amor de antaño

en medio de la sombra.

Por dentro todo tiembla

por tu mirada ausente.

Por dentro, inerme casa,

mi vida se desploma.

SOLO DENTRO DE TI

Oh espejo de obsidiana

encendido en la sombra,

oscuridad del alma,

olvido del asombro,

ventana imperturbable,

cristal de huraña nitidez,

tentacular dominio

del tiempo entumecido,

voracidad oculta

en el anonimato,

exilio peligroso,

escudo tremebundo,

sólo dentro de ti,

en tu insaciable hondura,

suplico sin sentido

una brizna de luz,

un rapto iridiscente,

ilusorio consuelo,

vano espejismo

de la perdida dicha.

 TRAMPANTOJO

De madrugada, bajo la luz del alumbrado,

con la mirada en la calle desierta

pienso en el corredor

de Borromini en el Palacio Spada.

Como tal corredor, oh pobre alma tediosa,

que te seduce con su longitud

por una ideada suerte de astuta perspectiva

la luz de la pantalla te embelesa

sin pausa ni reposo, siembra en ti sólo olvido.

Toda tu historia irremediablemente

es este simulacro desolado,

el dominio absoluto del ojo por la imagen.

BAJO ESTE CIELO EXTRAÑO

 

Bajo este cielo extraño hundido en el silencio

corto la oscuridad con turbia pincelada.

Un inmenso arenal me circunda, se extiende

sobre el hueco del mundo, llena todo de ausencia.

Erguido entre el dolor me mezclo con el polvo

en marcha circular, siempre en sentido opuesto.

El tiempo no es el tiempo, pero de golpe pasa.

Tensa de incertidumbre la palma de mi mano,

raigambre membranosa, se alarga sordamente.

Un raudo, casi helado ardor asciende, estalla.

Violento es el tumulto terrestre de la angustia.

Tanta boca, piedra, uña. Tanto ojo, vidrio, pelo.

Cada estremecimiento es un corte insondable.

Cada paso me envisca incrustado de culpa.

Materia abominada. Substancia crepitante.

Desde otra oscuridad, en la memoria, un rostro

grita inerme. ¿Es su nombre el nombre de mi herida?

En vano corto el muro de carne de esta sombra.

Es todo desamparo, dolor que nunca acaba.

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Elí Urbina, (Chimbote, Perú, 1989). Poeta y editor. Finalista de la XX Bienal de Poesía Premio Copé 2021. Ha publicado el poemario: El abismo del hombre (Buenos Aires Poetry, 2020, con prólogo del poeta español Justo Jorge Padrón), y las plaquettes La sal de las hienas (Plectro Editores, 2017), y Fábula de los burros salvajes y otros poemas (Colección de Poesía Móvil, 2022). Forma parte de numerosas antologías. Así como de la Fonoteca Española de Poesía y de la pieza radiofónica TOTEM #1 creada por el artista francés Gauthier Keyaerts. Algunos de sus poemas han aparecido en revistas especializadas y han sido traducidos al bengalí, griego, serbio, macedonio, francés, italiano e inglés. Fundó y dirige la revista y editorial Santa Rabia Poetry y su colección de poesía panhispánica. http://www.santarabiapoetry.com/