Álbum

Views: 1127

Me han llamado

Llanto eterno

y yo me nombré

Queja infame

sin cuerpo,

con hambre.

Nunca podría

herir a nadie.

Se duelen de mí

antes de la herida

y luego me culpan

a dentelladas.

He aprendido a

no necesitarlos

ni a necesitarme;

a prescindir de nadie.

Mi cueva

es profunda y hosca.

No venga el más afable

Amor pordiosero

que me dejó

vagando en el aire.

Este dolor

cobija errores

de otros tiempos,

calamidades.

Y no los cuento

porque profieren

silenciosa maldición

de gente amable.

Descarte.

Quiebre.

Corte.

Escarmiento

del cobarde.

Todas esas fotos

se han tomado

para mí,

Ojo que no ve,

pero arde.

De la Serie  …Y otros poemas sobre el perdón

Marlú V, México, 2022.