SUFREN DISCRIMINACIÓN EL 31.2% DE LAS MUJERES AFRODESCENDIENTES EN EDOMÉX
De acuerdo con información de Inegi en 2020, el Estado de México es la segunda entidad con mayor número de población afromexicana o afrodescendiente con 215 mil 435 habitantes, de dicha cifra 50 por ciento son mujeres. Sin embargo, a pesar de su participación activa y presencia en la sociedad, 31.2 por ciento de las mujeres afrodescendientes, ha experimentado actos de discriminación que repercuten de manera negativa en su integridad, según el Consejo Nacional Contra la Discriminación.
En el marco del Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, resulta esencial visibilizar a las mujeres que pertenecen a dicho grupo social, con la intención de promover políticas públicas que auspicien a mejorar su calidad de vida y combatir el racismo, así como actos discriminatorios hacia ellas, según la investigadora en temas de género, Georgina García, perteneciente a la UAEM.
La especialista detalló que la comunidad afrodescendiente constituye uno de los grupos históricamente marginados por el simple hecho de sus rasgos físicos, las cuales hasta el día de hoy, continúan con dificultades para ser respetados, pues aún con las declaraciones de la no violencia o discriminación en la sociedad, son víctimas de racismo y rechazo.
Con base en cifras del Instituto Nacional de las Mujeres, 24 por ciento del total de los hombres que habitan en el país de 18 años y más, no estaría dispuesto a rentar una habitación con una persona afrodescendiente por sus rasgos, lo que evita una sana convivencia y alcanzar igualdad de género en la sociedad.
Detalló que, espcíficamente las mujeres afrodescendientes, en su mayoría, son víctimas de sufrir triple discriminación: la primera por ser mujer, la segunda por vivir en zonas marginadas y la tercera por su color de piel. Añadió que ante los contextos históricos de la esclavización de personas africanas en distintas partes del mundo, incluido México, los grupos femeninos afrodescendientes trabajan en empleos informales que ponen en riesgo su bienestar y limita las opciones de que encuentren espacios seguros para vivir.
Vivir en zonas marginadas, precisó, vulnera aún más su integridad, dado que incrementa el riesgo de que sufran diferentes violencias contra mujeres, las cuales van desde el maltrato psicológico hasta el físico. Declaró que es necesario urgir a autoridades nacionales, la importancia del pleno disfrute de los derechos sociales, sociales, civiles, culturales, económicos y políticos de las personas de ascendencia africana, que garantice la participación igualitaria de mujeres afrodescendientes en el país.

